Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Desde 1999 hasta el presente los periodistas de Uruguay perdimos más de 400 puestos de trabajo y por lo menos diez medios escritos entre revistas, diarios y semanarios. Las rebajas salariales son moneda corriente, aunque sean ilegales. No existen medios independientes, las radios plagian textualmente a los medios escritos, la televisión levanta las noticias de los medios escritos, todos levantan de internet, descaradamente. Además la recesión económica que lleva ya tres años, ha eliminado prácticamente la publicidad del sector privado y el Estado la ha reducido a niveles mínimos. ¿Sería ético fundar una agencia de noticias locales, o es preferible permanecer sin trabajar hasta que la historia cambie? Sin medios de comunicación es difícil, si no imposible, que la historia cambie porque las riendas quedarían en las manos de los poderosos que usufructúan una situación de crisis mientras quedaría al margen toda la población que es la que a través de la información participa y hace posible un cambio.
Los medios de comunicación son mucho más que otras empresas de la sociedad capitalista. Tienen una estructura empresarial, es cierto, pero no son empresas como las otras, por eso sus mecanismos de financiación están concebidos para dar independencia, no para hipotecarla. En esto radica, a la vez, la originalidad y la dificultad de la empresa periodística que, desde el punto de vista ético, debe defender su independencia a toda costa. No es cuestión de sentarse a esperar a que la historia cambie para poner en marcha una empresa periodística el deber ser de la prensa es impulsar en la sociedad los cambios necesarios para una vida en democracia.
Existen organizaciones con las que ustedes pueden entrar en contacto y que les pueden ofrecer información y/o ayuda para llevar a cabo su proyecto. Vg.-
- International Center for Journalists (ICFJ) www.icfj.org
- The Media studies center: www.freedomforum.org/whoweare/media.asp
- Fundación Konrad Adenauer. Avenida Leandro N. Alem 690. 2� piso. Buenos Aires.

Documentación.

El comercialismo tiene un lugar legítimo en el periódico, esto es, en la oficina de negocios. Entre más exitoso sea un periódico comercialmente, mejor para su aspecto moral. Entre más próspero sea, puede permitirse ser más independiente, puede pagar más altos salarios a los editores y reporteros, estará menos sujeto a la tentación y podrá aguantar mejor las pérdidas en nombre de principiso y convicciones. Y esta confianza debe tener una base humana. Debe descansar a largo plazo en el carácter del periodista. El editor, el verdadero " periodista" del futuro, debe ser un hombre de una integridad tan conocida que estará por sobre la sospecha de escribir y editar contra sus convicciones. Debe ser conocido como alguien que renunicaría antes que sacrificar sus principios ante cualquier interés comercial. Está bien si el editor puede ser, por lo menos, el dueño de sí mismo. Si no puede impedir que el periódico se degrade, puede rehusar ser parte de la degradación.

Josep Pulitzer
En Planeando una Escuela de Periodismo. 1904.

William Shawn hizo notar que los imperios Time-Liofe y Readers Digest lograron triunfar porque los fundaron hombres que expresaron sus propios valores sin preocuparse del mercado y así definieron una identidad.
Los escritores y directores jóvenes están creciendo dentro de una atmósfera en que se dice: queremos editar una revista para darle al público lo que desea. ¿Qué le damos?
Hay una falacia en esta previsión...la falacia estriba en que, si se edita de esa manera la revista o el periódico, para darles a los lectores sólo lo que quieren, nunca se les dará algo nuevo, algo de lo qque no sepan nada. Así se estanca uno. Todo se vuelve circular. Se acaban la creatividad y la originalidad y la espontaneidad. La nueva tendencia consiste en desalentar este proceso creativo y asesinar la originalidad.
A veces publicamos un artículo que, mucho me temo, no tendrá más de 100 lectores. Quizás es demasiado difícil o abstruso, pero es importante publicarlo. Así es como la gente aprende y se desarrolla. Esta otra manera es mala para la totalidad de nuestra sociedad y estamos padeciendo de ella en casi todas las formas de la difusión de ideas. Si hoy en día se tratara de montar una revista como The New Yorker, quién sabe si sería posible encontrar apoyo.

Ben Bagdikian.
En El Monopolio de los Medios de Difusión. Fondo de Cultura Económica. 1986. C. De México.

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