Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En Venezuela la situación entre los medios de comunicación y los ataques del presidente Hugo Chávez, se ha tornado conflictiva. Jamás un presidente se defendió verbal y directamente de un periodista a través de una cadena de radio y televisión además el presidente establece los límites entre la verdad y la falsedad.
¿Cuál será la actitud más ética de los periodistas y medios en nuestro país? Desde luego no son los gobiernos ni los gobernantes los llamados a establecer los límites entre le verdadero y lo falso. Cada gobernante tiene su verdad, frecuentemente definida según sus intereses y su visión.
Tampoco el periodista está llamado a señalar esos límites porque las suyas son verdades provisionales, esto es, verdades que cada día debe complementarse, corregirse, aclararse y, algunas veces, rectificarse. Cuando los códigos de ética entran a definir la verdad del periodista, explican que se trata de la exactitud en la versión del hecho diario. Agregan los códigos que para llegar a la verdad, aún en su versión modesta de exactitud de la noticia del día, el periodista necesita la independencia, como un instrumento indispensable, y agregan que esa independencia se debe mantener sobre todo, frente al poder.
La gente en el poder, que es el caso de los gobernantes de todos los niveles, no está en condiciones para llegar a esa exactitud porque carece de independencia. Parece paradoja, pero el más poderoso es el menos independiente porque sobre él ejercen presión todos los intereses: los propios, los de sus seguidores, los de toda la sociedad, pero sobre todo, pesa sobre él el aire enrarecido del poder, tan cercano a la corrupción. A tal punto es opresor ese ambiente, que el propio libertador Simón Bolívar, en las alturas del poder político y militar, admitía ser un hombre solo porque " los verdaderos amigos del gobernante son los que le dicen la verdad."
La actitud ética del periodista, cuando los gobernantes pretenden convertirse en jueces de lo verdadero y de lo falso, es la que en los últimos años adoptaron los periodistas del continente cuando en una Cumbre de Presidentes se presentó una propuesta que les daba a los mandatarios latinoamericanos esa atribución. Conscientes de que los gobernantes no están en capacidad de ejercer esa magistratura y de que los pueblos necesitan la verdad para ser libres, los medios de comunicación rechazaron esa pretensión. Iba contra la naturaleza de las cosas y, por tanto, contra la ética de los periodistas.

Documentación.

5.- Estamos conscientes de que los gobiernos, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo, frecuentemente restringen o de otras maneras desalientan la difusión de informaciones que consideran dañinas o embarazosas, y que los gobiernos usualmente invocan el interés nacional para justificar esas restricciones.
Creemos, sin embargo, que los intereses del pueblo, y por lo tanto los intereses de la nación, se encuentran mejor servidos por informaciones libres y abiertas.
De un robusto debate público crece un mejor entendimiento de los problemas que enfrentan una nación y sus pueblos, y del entendimiento, mayores posibilidades de soluciones.

6.- Creemos que en una sociedad el interés público es mejor servido por una variedad de medios de información independientes.
Donde una variedad de medios independientes no esté disponible por cualquier razón, los canales de información existentes debieran reflejar diferentes puntos de vista.

9.- La censura y otras formas de control arbitrario de la información y de la opinión debieran ser eliminadas: el derecho del pueblo a las noticias y a la información no debiera ser limitado.
La responsabilidad profesional de la prensa es la búsqueda de la verdad. Legislar o imponer responsabilidades a la prensa es destruir su independencia. La garantía final de la responsabilidad periodística es el libre intercambio de ideas.

Comité Mundial de Libertad de Prensa.
Conferencia de Talloires. Francia. Mayo de 1981.

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