Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Un alto miembro del jurado nacional de elecciones, el día de elecciones dijo que iba a simular su derecho ciudadano. Acudió a la mesa, habló con sus miembros y obtuvo una cédula de votación. Fue a la cámara secreta, regresó y posó para las cámaras de televisión con el voto en la mano y semintroducida en el ánfora oficial. Soltó la cédula electoral, simuló poner su huella digital y simuló firmar el padrón electoral.
Le pregunté dónde vota usted -el voto en mi país es obligatorio- y dijo que le correspondía en un local electoral de un distrito urbano. Descubrí, posteriormente, que ni había votado y que no figuraba en ningún padrón electoral del Perú y que estaba inscrito en el Consulado del Perú en Chicago. Después admitió que debió votar allá y que iba a pagar la multa por no cumplir con la ley.
El informe periodístico se publicó a pesar de que él había pedido el favor de que no se publicara. Este alto magistrado es un hombre de prestigio académico y fue mi profesor en la universidad. Me embargó un sentimiento de culpa por las consecuencias del informe periodístico... pero creo que obré correctamente.
En este caso es útil recordar la escala de lealtades del periodista. Según esa escala, que ubica a la sociedad como la primera de las lealtades del periodista, el agradecimiento, respeto o lealtad al antiguo profesor, no figura en los primeros lugares.
Otra consideración orientadora, relacionada con la anterior, es la que resulta de preguntarse sobre la utilidad de la información para la sociedad.
Si el protagonista de esta noticia fuera un particular que posa para los medios, que engaña sobre su padrón electoral o que incumple la obligación ciudadana del voto, el caso tendría un interés muy limitado. Pero si se trata de un funcionario público, su actuación pública sobre asunto tan público como el ejercicio del voto, y su cargo dentro del más alto organismo electoral, es un hecho que debe ser conocido por los electores. Son ellos quienes lo eligieron a él o a quien lo nombró, y tienen el derecho de pedirle cuentas por su conducta.
Son ellos quienes podrían elegirlo de nuevo a él o a quien lo nombró, y deben conocer cómo actúan sus funcionarios.
El texto siguiente, referente a las fuentes, es aplicable al caso.

Documentación.

Un reciente debate sobre las relaciones del periodista con sus fuentes permitió conocer en Estados Unidos el pensamiento de prestigiosos escritores públicos sobre el tema.
La discusión fue inspirada por una serie de artículos de Janet Malcom publicados en New Yorker bajo el título: " Reflexiones: el periodista y el asesino" , en los que se analizó la relación establecida entre el periodista Joe McGiniss y el asesino Jeffrey McDonald durante la preparación del libro reportaje Visión Fatal sobre el propio McDonald, un antiguo boina verde que había sido condenado por el asesinato de su esposa y de sus dos hijos. McDonald y su entrevistador se unieron para publicar el libro, que se convirtió en un éxito editorial. Ese hecho, y el tratamiento dado al tema en el libro, hicieron concluir a Janet que el periodista es " una especie de hombre de confianza a la cacería de la vanidad de la gente, de su ignorancia o de su soledad, para ganar su confianza y traicionarla sin escrúpulos. " Esta cruda y despiadada visión de la relación periodista-fuente provocó reacciones que revelaron lo que el periodista de hoy piensa sobre esa relación. El propio McGiniss explicó: " el único control de la fuente sobre el periodista es decirle NO desde el comienzo. Si usted no quiere que se escriba sobre usted o sobre sus datos, diga NO y el periodista se irá. La obligación del escritor es hacia su percepción de la verdad y esto es lo que ofrecerá al lector. " Ken Auletta, una columnista del Daily News y autor de un libro parecido al de McGiniss, precisó: " en periodismo, la lealtad es hacia la verdad, no necesariamente respecto de la fuente." O como expresó la escritora Nora Ephron: " el mundo está lleno de gentes que no saben que los periodistas no son sus amigos. " Según ella " si usted es periodista debe estar dispuesto a olvidar la fuente con tal de encontrar su verdad. " Coincidió con ella, en el debate, Anthony Lukas, un respetable ganador de dos premios Pulitzer de periodismo: " El periodista, anotó, nunca tiene la despreciable idea de colaborar con la fuente lo que el periodista siempre quiere es escribir su historia. "

Herrán y Restrepo
En Etica para periodistas
.Edición Latinoamericana, Tercer Mundo, Bogotá, 2000.

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