¿La tecnología es una herramienta o un obstáculo para el trabajo periodístico?
22 de Septiembre de 2016

¿La tecnología es una herramienta o un obstáculo para el trabajo periodístico?

Foto: Pixabay.com

¿La tecnología es una herramienta o un obstáculo para el trabajo periodístico? La tecnología es una herramienta útil para el periodista en tanto se mantenga como herramienta y no como un fin de la actividad del periodista. Se trabaja con la tecnología para obtener y difundir información de calidad, pero no se trabaja para tener y exhibir tecnología de punta, como expresión de calidad.

La tecnología elevada al rango de objetivo de la acción del periodista tiene, además, el efecto de empobrecer al periodista porque propicia la suspensión de algunas de sus habilidades. Mientras la máquina ejecuta mecánicamente unas tareas, el periodista renuncia al esfuerzo y al fortalecimiento de esas destrezas. Es el caso de la capacidad de memorizar, de contrapreguntar, de escuchar críticamente o de concentrarse en las ideas del entrevistado, cuando se deposita una confianza total en la grabadora que registra el discurso del entrevistado o el caso del periodista que renuncia a la metodología y a las pericias de la investigación, confiado en el registro, también mecánico, de una cámara o de un micrófono ocultos.

La técnica, por tanto, no siempre significa progreso humano ni para quien la usa, ni para los destinatarios de la información. La técnica necesita un alma que la dignifique y la ponga al servicio de las personas y de la sociedad. La actividad periodística necesita la técnica para ser más eficaz, pero la técnica, a su vez, necesita la actitud de quien la usa, para elevar su nivel de dignidad y de humanidad.

Documentación.

Los medios de comunicación son, más que otra cosa, técnicas de comunicación. Técnicas para conseguir vender el producto lo mejor posible. Ningún medio es ajeno a la publicidad y a las técnicas de persuasión. Se trata de que el telespectador se quede enganchado a la pantalla, de que el suscriptor siga pagando, de que el oyente no cambie de emisora. Y para conseguirlo hay técnicas y técnicas de persuasión.

La evolución de la comunicación y la dependencia de la misma de las capacidades de la tecnología no es sino una manifestación más de la tecnificación de la cultura. Por una parte la cultura se mercantiliza se vende y se compra. Por otra, se tecnifica, se subordina, o más bien se reduce a los adelantos de la técnica. ¿A quién le importa, por ejemplo, la pulcritud y belleza del lenguaje si no es más que un instrumento para informar y no algo que deba cuidarse por sí mismo?

(Por eso) si los medios de comunicación quieren servir a la democracia y responsabilizarse de ese servicio, debe combatir, sin anularlo este poder que los tiraniza: la técnica, un elemento de modernización que no siempre significa progreso humano.

Victoria Camps.
El Malestar de la Vida Pública. Grijalbo, Barcelona, 1996. P 166, 167.

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