¿Cómo informar sobre los estallidos de violencia que ocurren en una universidad?
22 de Julio de 2016

¿Cómo informar sobre los estallidos de violencia que ocurren en una universidad?

Foto: Pixabay.com

Soy periodista al servicio de la universidad y debo informar sobre los estallidos de violencia que ocurren en su interior. ¿Cuál puede ser la información apropiada? R.- Hay que informar, pero no de cualquier manera.
Debe ser, en primer lugar, información que haga entender lo que está sucediendo, es decir, información para la inteligencia.
Con esto quiero decir que no basta la información para los sentidos, o para responder a la sola curiosidad.
La tendencia común es informar para los curiosos, para los que quieren saber qué pasó, y nada más. Esta es una información de validez comercial, pero socialmente inútil.
La información para la inteligencia busca causas, averigua los contextos y se asoma a las consecuencias, consulta fuentes diversas y se propone estimular la participación. Quienes la lean o vean quedan motivados para actuar, o al menos, para averiguar cómo actuar. A esto ayuda la segunda característica de esta información: debe ser en clave de SÏ.
Parece contradictorio que una pedrea, un enfrentamiento con la policía, la quema de un auto o el uso de bombas caseras sean hechos que se deban mirar en positivo. Sin embargo, si la información inclúyelos resultados de una averiguación sobre las causas del hecho, y la respuesta a la pregunta sobre las consecuencias que necesariamente se darán y las que posiblemente ocurrirán; si, además, incluye una consulta más audaz: ¿qué es lo bueno que se puede obtener, y cuáles son las motivaciones justas del hecho, y las injustas, se estará informando en positivo y quedarán a la vista aspectos desconocidos de la realidad.
Mirar en clave de SÍ es ir más allá de la obvia descripción en clave de NO: número de heridos, destrozos, enfrentamientos, declaraciones de la policía, del rector y pare usted de contar. Datos para el curioso que irán al archivo en que se reúnen hechos parecidos y nada más.
En tercer lugar, el seguimiento de estos hechos: reacciones del estudiantado, de las autoridades universitarias, de las autoridades de policía: ¿ huibo demandas? ¿Qué pasa con esas demandas? ¿Hay investigación desde la Universidad? ¿Repercusiones del hecho en la vida universitaria? ¿Hipótesis sobre el origen del hecho y sobre la posibilidad de que el hecho se repita?
Del tratamiento que el periodista les de a estos hechos depende que la sociedad y la comunidad universitaria los clasifique como parte de su rutina social, y que, por tanto, los legitime, o que los mire como expresión de una patología social que demanda investigación y tratamiento para que no se repitan.
Documentación
En la prensa se encierran tres poderes que no detenta el director de un periódico porque derivan de las tareas del periódico.
¿Qué se hace en un periódico? Averiguaciones, encuestas, sondeos, pesquisas. Los únicos que tiene facultad para hacer esto y escribir sobre los resultados son los periodistas. Es una tarea sencilla, fácil. Por ahí comienzan todos. Basta cierto talento y un lápiz y papel, con su grabadora a cuestas. Esta es la base del primer poder.
El segundo es decisivo: es el poder de publicar la información. Que nos se publique es lo que nos piden los amigos y la gente que tiene el poder político y el poder económico; la publicación de las noticias y los comentarios tiene una fuerza extraordinaria y ese poder levanta y hunde apellidos, crea opinión, arrastra multitudes, es capaz de inventar prestigios o de demolerlos.
Hay que ser héroe, por tanto para decidirse a dar una información que signifique una batalla y tal vez una guerra. Ese derecho constituye siempre un síntoma de la independencia de la prensa que los editores proclaman y que todavía tenemos presente en hechos como Watergate, o la publicación de los Papeles del Pentágono.
Donde se advierte mejor la tercera fase de este poder es en los noticieros de TV. Duran poco, comparado con el tiempo dedicado a la publicidad. Decidir el orden del día de esa información representa un poder de influencia extraordinario; insertar una noticia es asignarle valor frente a las que la prensa recogerá al día siguiente y no ha sido destacad, valorada por la televisión.
Es un poder que pasa inadvertido para los televidentes. Adviértase bien: el poder se ejerce solo con dar la noticia y, a veces, sin comentarla. Muy raras veces los directores aparecen para realizar un comentario.
Queda otro aspecto: la comunicación como instrumento político. Los medios crean y difunden mensajes políticos o abiertamente o en forma subliminal. Y es evidente que todos se desviven porque así sea.
Ese es el juego, instrumento político era para el general De Gaulle, como lo fue para Mitterand en su larga época de opositor, o como suele ocurrir todavía en nuestros periódicos o en nuestro televisor, un día u otro.

Luis Jaime Cisneros: La función de los medios de comunicación. En el Seminario Taller: Los medios, el Estado, el pluralismo y la libertad de Prensa, Lima noviembre de 1986. Pp 29-30-31

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