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¿En qué consiste la verdad en periodismo?

20 de Noviembre de 2007

Consulta enviada por: Cory Gómez , Chile

¿En qué consiste la verdad en periodismo? ¿En el periodismo literario, la narración puede llegar a falsear la realidad?

En literatura el escritor debe ser verosímil y en periodismo debe ser verdadero. La novela es creación del autor a partir de unas realidades que se recrean con una fuerza tal que merecen ser leídas como si fuesen verdaderas. Ese es el pacto implícito entre el lector y el autor: crearle un mundo de ficción y hacerle creer que es un mundo de verdad.

El periodista, en cambio, en vez de pactos tiene un compromiso con el lector: situarlo en la primera fila de acontecimientos que sucedieron, para que sea testigo de la historia diaria y actúe en consecuencia. Ese compromiso no se altera por el hecho de que el periodista acuda a las técnicas literarias en géneros como la crónica, el reportaje, la entrevista o el perfil. Cualquiera sea el género que el periodista seleccione, el deber de decir la verdad mantiene su exigencia.. De Gabriel García Márquez se subraya en los textos la frase: "en el oficio de reportero se puede decir lo que se quiera con dos condiciones: que se haga en forma creíble y que el periodista sepa en su conciencia que lo que escribe es verdad. Quien cede a la tentación y miente, aunque sea sobre el color de los ojos, pierde."

El trabajo del periodista parece estar en contravía de la acción creadora que describe el Génesis: "dijo Dios y todo fue hecho." Allí primero fue la palabra y después el hecho. El periodista ante del hecho, lo reconstruye con la palabra y debe hacerlo con tal fidelidad y precisión que pueda convertir a su receptor (lector, oyente o televidente) en testigo de un hecho que ha sido recreado con la palabra.

Esta descripción del acto recreador del periodista demuestra que, al contrario del acto creador del novelista, en la noticia no hay lugar para la ficción, sin perjuicio de que con frecuencia la realidad resulte más brillante y poética que la ficción.

Documentación.

Las historias cotidianas que nos hacen penetrar en la vida de nuestros vecinos, solían encontrarse en el mundo de los novelistas, mientras que los reporteros nos traían las noticias de lejanos centros de poder que a duras penas afectaban nuestras vidas.

Los periodistas literarios reúnen las dos formas. Al informar sobre las vidas de las personas en el trabajo, en el amor, o dedicados a las rutinas normales de la vida, confirman que los momentos cruciales de la vida diaria contienen gran dramatismo y sustancia. En lugar de merodear en las afueras de poderosas instituciones, los periodistas literarios tratan de penetrar en las culturas que hacen posible que funcionen.Los periodistas literarios siguen su propio conjunto de reglas. Al contrario del periodismo normal, el literario exige sumergirse en complejos y difíciles temas. La voz del escritor sale a la superficie para mostrar a los lectores que hay un autor trabajando. La autoridad se hace manifiesta.

Al contrario de los novelistas, los periodistas literarios deben ser exactos. A los personajes del periodismo literario se les debe dar vida en el papel, exactamente como en las novelas, pero sus sensaciones y momentos dramáticos tienen un poder especial porque sabemos que sus historias son verdaderas. La calidad literaria de esas obras proviene del choque de mundos, de una confrontación con los símbolos de otra cultura real. Las fuerzas esenciales del periodismo literario residen en la inmersión, la voz, la exactitud, el simbolismo.

Norman Sims.
Los periodistas literarios. Ancora, Bogotá 1996. P. 11 y 12.

Respondido por: Javier Darío Restrepo

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