¿Qué se entiende como derecho a la comunicación?
22 de Septiembre de 2016

¿Qué se entiende como derecho a la comunicación?

Foto: Pixabay.com

¿Qué se entiende como derecho a la comunicación? ¿Implica este derecho un riesgo para la libertad de prensa? Este es un derecho que está en el origen de otros como el derecho a la información, el derecho a informar o el derecho a expresarse.

Comunicarse es intercambiar mensajes pero, además, implica el intercambio de ideas, hechos, datos por consiguiente, comunicarse comprende información, socialización, motivación, debate y diálogo, la educación, la promoción cultural, el esparcimiento y la integración.

El hombre y la sociedad, considerados en su conjunto, no pueden sobrevivir sin comunicación porque las funciones de la comunicación están ligadas a todas las necesidades a la vez materiales e inmateriales de los individuos.

El ser humano con la comunicación busca colmar las necesidades de desarrollo personal, de identidad cultural, de libertad, de independencia, de respeto de su dignidad, de asistencia mutua y de participación. Son demasiados elementos, necesarios para la dignificación de la vida humana, los que dependen de la posibilidad de comunicar.

Este derecho a la comunicación está intrínsecamente ligado al fortalecimiento de la libertad humana. En efecto, si se piensa que la libertad tiene una irreemplazable base de conocimiento � quien mal conoce, está incapacitado para decidir en libertad- el ejercicio del derecho de comunicación es el que permite el libre acceso al conocimiento y, por tanto, a la calidad necesaria para la decisión y la acción en libertad.

Documentación.

La primera parte de la respuesta anterior es un parafraseo del texto "funciones de la comunicación," de la Comisión Mac Bride en su informe "Un solo mundo, voces múltiples," UNESCO México, 1986, página 37 y siguientes. La siguiente es una parte del mismo texto.

Se observa en el mundo un fenómeno cuya importancia está creciendo rápidamente: la comunicación ha pasado a ser una necesidad vital para los organismos colectivos y para las comunidades. Hoy en día, la sociedad considerada en su conjunto no puede sobrevivir si no está correctamente informada sobre los asuntos políticos, los acontecimientos locales, nacionales a internacionales, las previsiones meteorológicas, etc. Si quiere ser capaz de una planeación dinámica, un gobierno necesita informaciones muy diversas, procedentes de todas las partes de su país y de todos los lugares del mundo y relativas, por ejemplo, al crecimiento demográfico la producción agrícola o los recursos hídricos. Si no disponen de datos suficientes sobre los mercados mundiales de materias primas y sobre el mercado financiero, las autoridades públicas tropiezan con dificultades en las negociaciones internacionales. También las empresas necesitan una información rápida y diversificada, procedente de múltiples fuentes, para poder aumentar su productividad y modernizar los procedimientos de fabricación.

Y sin embargo, en muchos casos los sistemas colectivos de datos y de información no responden a las necesidades de los poderes públicos y de los organismos privados. Prescindiendo de los servicios del Estado, de las grandes empresas y de los grandes bancos, que en general están bien informados, un sinfín de organismos locales, fábricas, empresas e instituciones no tienen fácilmente acceso a una información organizada. En muchos casos se siguen haciendo énfasis en un sistema de información que apunta a satisfacer las necesidades individuales en materia de comunicación. Procede subsanar tal situación, que puede tener consecuencias negativas para las perspectivas de desarrollo de millones de hombres, en particular en los países en desarrollo.

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