¿Es ético publicar fotos con noticias falsas?
22 de Septiembre de 2016

¿Es ético publicar fotos con noticias falsas?

Pixabay.com

El diario El Tiempo publicó una foto que debió rectificar porque la información dada era falsa. ¿Cómo interpretar esto desde la ética?
En los aná"lisis hechos en Colombia sobre este error, se han destacado los siguientes puntos:

1. El incorrecto manejo de las fuentes. El periodista le concedió" a su fuente ( un vocero de la Policía) una credibilidad que no se le debe conceder a nadie. En efecto, recibió su material sin comprobación alguna, por ejemplo, de algún funcionario de la embajada ecuatoriana. Sin embargo, al tratarse de una foto en que los rasgos de los dos personajes son semejantes, la equivocación del periódico es explicable aunque de ninguna manera justificable. Es un mandato de excelencia, por tanto un valor é"tico, hacer lo humanamente posible para entregar la verdad de los hechos.

2. Fue insuficiente la valoració" n de la importancia de la foto y de las consecuencias políticas de su publicación, en el día mismo en que se reunían los cancilleres en Washington. En esta oportunidad fue palpable el error que representa no medir con cuidado los efectos de una publicación periodística. Preguntarse sobre la oportunidad periodística de una foto es sólo el comienzo deben valorarse sus efectos, sobre todo cuando se trata de asuntos sensibles como la relació"n en crisis de dos gobiernos.

3. Tambié" n se anotó la posible toma de partido del periodista, del editor o de quienes hayan decidido la publicación. En efecto, una primera lectura deja entender que se trataba de respaldar la posición colombiana en su disputa con Ecuador, y de proporcionarle armas a la cancillería colombiana, actitud propiciada por una posición nacionalista que siempre es mala consejera para los periodistas en este y en cualquier conflicto. La tarea del periodista es la de servir a los lectores- que pueden ser colombianos, ecuatorianos, chilenos o chinos- con la verdad de los hechos, tal como es posible obtenerla dentro de sus capacidades. Asumir una posición nacionalista es adoptar las técnicas y puntos de vista de un propagandista, que solo ve las cualidades del producto que promueve y silencia sus defectos. El periodista da a conocer lo uno y lo otro.

Finalmente: todo lo que se ha anotado hasta aquí, es posible verlo y decirlo a posteriori, igual que los estrategas de escritorio, hábiles para describir cualquier batalla perfecta, cuando todo ha concluido y desde sitio seguro. Es posible que cualquiera de nosotros en las condiciones de los periodistas de El Tiempo involucrados en el episodio, hubiéramos cometido el mismo error. Lo importante y útil es aprender de ese error ajeno para no reproducirlo en el futuro, cuando se den condiciones similares. Que pueden darse.

Documentación.

En realidad el personaje de la fotografía no es el ministro Larrea, sino el dirigente comunista argentino Patricio Etchegaray, como quedó establecido ayer, cuando ya la publicación se había difundido ampliamente. Un error lamentable, que reconocemos sin vacilar y que, más allá de El Tiempo, afecta la credibilidad de la causa colombiana en el debate diplomático de la OEA y las múltiples informaciones, varias de ellas comprobadas, encontradas en los computadores de las FARC. El tema, además, apunta a una cuestión de fondo del periodismo la relación con las fuentes y la atribución de las informaciones.

La fotografía procede del computador del guerrillero. El parecido con el ministro ecuatoriano es notable. . La foto fue entregada de manera no oficial (y precipitada, pues el material era aún objeto de investigación, lo que no se dijo al periódico) por la Policía. Y fue esa fuente la que identificó al ministro como el personaje fotografiado. Pero más allá de las intenciones de la fuente al entregar la foto y de sus eventuales repercusiones políticas hacia la reunión de la OEA, este diario falló en sus procedimientos de verificación (una cosa es un parecido, otra cosa es que se trate de la persona en cuestión) y falló al no atribuir claramente la información a la fuente, en lugar de asumirla como propia. Un doble error que afecta la credibilidad del periódico y que nos obliga a reforzar los mecanismos internos de verificación y control para que esto no vuelva a ocurrir. Y que nos lleva a pedir, desde este espacio, excusas al ministro Gustavo Larrea y al gobierno de Ecuador.
(Del editorial "La foto que no era" publicado por El Tiempo de Bogotá el 18 de marzo de 2008.)

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