¿Es ético hacer comentarios mientras se da una noticia en radio?
22 de Septiembre de 2016

¿Es ético hacer comentarios mientras se da una noticia en radio?

Foto: Pixabay.com

Hay programas radiales en mi ciudad, que mezclan noticias, comentarios cómicos que confunden a la audiencia. ¿Así se desacredita la profesión? Está de por medio un problema de identidad profesional cuando en un trabajo periodístico se juega en varias canchas a la vez.: la de la información y la de la diversión.

La pretensión de ser a la vez periodista para informar, y personaje divertido tiene un problema de fondo: no se sabe para qué" se hace periodismo.

Quien lo sabe, acoge principios elementales como estos:
1. El periodista no está" para entretener ni para divertir a nadie. Esas son tareas que corresponden a otros profesionales y que tienen sus propias y muy desarrolladas té"cnicas.

2. El periodista está" " para buscar, procesar y difundir informaciones que convierte en conocimiento.

3. Esa conversió" n de la información en conocimiento tiene el objetivo de compartirlo con el receptor, con el fin de que é"ste, apoyado en un conocimiento de calidad pueda decidir en libertad.

4. El proceso de comunicació" n de ese conocimiento está montado sobre habilidades y técnicas comunicativas con las que los contenidos se hacen comprensibles y amables para los receptores. Este mandato de comprensibilidad y de atractivo es el que se confunde con la idea de ser divertido, pero se trata de asuntos distintos.

Divierte lo que saca de una realidad y traslada a otra mediante recursos como la ficción. Entretiene lo que ayuda a pasar el tiempo sin agobios o, como también se expresa, ayuda a matar el tiempo para que el tiempo no nos mate de aburrimiento. Ninguno de estos dos conceptos tiene que ver con los objetivos de lo periodístico que, como medio de transmisión de conocimiento para cambiar las realidades, pertenece a otra clase de actividades.

Documentación

Por lo menos una parte de los periodistas de entretenimiento debe ser acusada de tratar al público como populacho. Los periodistas que producen revistas de entretenimiento, entrevistados por Langenbuches y Mahle (1974) expresaron opiniones indiscutiblemente bajas sobre sus lectores. Los vieron como inocuos sin opiniones fijas, hambrientos de sensaciones, de baja inteligencia, primitivos y solo marginalmente interesados en lo intelectual. El lector tonto es utilizado como justificación por lo que se está haciendo: "el entretenimiento es malo, el lector es estúpido, el lector quiere entretenimiento. Por eso no tengo otra alternativa sino la de darle entretenimiento al lector y bajarme a su nivel." La imagen despreciable del público sirve como justificación y pretexto. Un buen sueldo y mucha libertad personal, hacen la vida soportable para estos periodistas. Los autores del estudio suponen que la motivación principal de los periodistas de entretenimiento debe ser su gratificación personal fuera del trabajo, y no la necesidad de comunicar. Muchos de estos periodistas con su opinión negativa del entretenimiento no pueden obtener prestigio ni de su producto ni de sus lectores, y tienen grandes problemas con la opinión de sí mismos. La conclusión que se puede sacar de este estudio es que, cualquiera que no pueda imaginar el entretenimiento como algo legítimo y necesario, con funciones sociales positivas, también incluye la información e ilustración del público.

Michael Kunczik
Conceptos del periodismo.
Fundación Ebert, Bonn, 1991. pp67, 68

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