¿Es ético vender un reportaje a dos revistas al mismo tiempo, para ver cuál paga mejor?
22 de Septiembre de 2016

¿Es ético vender un reportaje a dos revistas al mismo tiempo, para ver cuál paga mejor?

La crisis de los medios mexicanos ha obligado a muchos periodistas a ejercer el trabajo independiente, pero no hay claras reglas de ética que orienten esta actividad. ¿Es ético vender un reportaje a dos revistas al mismo tiempo, para ver cuál paga mejor? ¿Es ético publicar reportajes que compitan entre sí en dos diarios distintos? ¿Cómo delimitar la actividad y ética profesional del freelance?

Respuesta: Existe un vacío de normas específicas para los periodistas independientes, razón que obliga a buscarlas entre los principios y normas que rigen para el periodista, para cualquier periodista, esté o no vinculado laboralmente a un medio de comunicación. Tomo del código de ética del periódico mejicano El Universal, cuando habla de las noticias, que no las debe animar "otro fin que el interés público". El periodista, en efecto, no es un negociante de las noticias sino un profesional que sirve a la sociedad con el procesamiento y la comunicación de lo que sucede. A diferencia de quien vende productos como lavadoras, alimentos, o ropa, el periodista maneja una materia prima que no es suya ni de empresa alguna, sino de la sociedad, que es su historia común. Por tanto, ese bien social debe entregarse elaborado profesionalmente como un servicio y no como una mercancía. El periodismo y el periodista comenzaron a degradarse cuando la noticia se convirtió en mercancía. El pensamiento es de Ryszard Kapuscinski y se refiere a situaciones como la planteada en la pregunta: ¿quién paga mejor? Este respeto a la naturaleza de la noticia como bien social y no como mercancía, es un principio que anima normas como las consignadas en el Código de ética de Noroeste, el periódico de Culiacán (Sinaloa) al señalar que sus periodistas "no deben ejercer trabajos adicionales" que "generen conflicto de intereses". Existe un conflicto siempre que se trate de manejar una noticia como una mercancía que se ofrece al mejor postor o con criterio de mercader, de ofrecer a varios clientes el mismo producto con distinto empaque y nombre. "El Economista" del Distrito Federal, al prohibir a sus reporteros hacer publicidad o relaciones públicas, o recibir gratificaciones, participa del mismo criterio: la noticia ni se compra, ni se vende. Se sirve. Previenen ese peligro de actuar como comerciantes de la noticia, las normas internas de The Washington Post: "no trabajamos para nadie sin autorización", " no trabajamos de manera independiente para nadie, sin autorización". Son normas que permiten concluir que el periodista independiente, para mantener la dignidad y esencia de su profesión, debe mantener la información �crónica, noticia, columna, reportaje, entrevista, etc.� como un servicio por el que se cobra dinero, pero no como un producto que se vende. Tal es la lógica de lo ético que, desde luego, no coinciden, no puede coincidir con la de los negocios.

Documentación

¿Por qué consideramos que un hecho es noticia? Porque desde que lo captamos, formulamos y comunicamos, podrá seguir funcionando como tal, es decir, si otros lo captarán, entenderán y repetirán porque el hecho les ha interesado, quieren comentarlo, consideran que debe conocerse, que puede influir en sus vidas y en las de los demás. Noticia es un hecho que va más allá de sí mismo, un hecho con trascendencia. Por eso la interpretación de la beldad social como un conjunto nuevo de noticias es una interpretación activadora de la sociedad. Hace que la gente hable, actúe y piense, que quiera intervenir en esta misma realidad que se le da a conocer. La interpretación periodística de la realidad es una interpretación popular y estimulante, incita a la participación de todos en lo que pasa. La interpretación de la realidad como un conjunto de noticias ofrecidas al público incluye otros dos supuestos. Se da por su puesto que las noticias del día pueden ser difundidas y animadas en tiempos variables. Un noticiero puede durar tres minutos o media hora y en ningún caso se da como incompleto. El oyente que lo haya captado sabe algo, puede repetirlo y comentarlo, o esperar ulteriores novedades en el mismo sentido o en el contrario. Y la interpretación sucesiva de la realidad social 2ue llevan a cabo los medios se propone ante todo conseguir que cualquier persona en cualquier lugar pueda ponerse al corriente de lo que pasa, comentarlo e intervenir en las acciones que cursan, si puede y lo desea. Lorenzo Gomis. Teoría del Periodismo. Paidos, Barcelona 1997. P.42, 43.

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