En un conflicto internacional, ¿debe el periodista publicar informaciones de carácter secreto para el gobierno?
22 de Septiembre de 2016

En un conflicto internacional, ¿debe el periodista publicar informaciones de carácter secreto para el gobierno?

En un conflicto internacional, ¿debe el periodista publicar informaciones de carácter secreto para el gobierno? ¿Debe decidir el periodista sobre qué publicar, o debe consultar en su medio? La información que pone en peligro la seguridad de un país o de una ciudad, debe mantenerse en secreto porque el bien común está por encima de cualquier interés particular del periodista o de su medio de comunicación.

Esto no significa que el periodista o su medio deban convertirse en voceros de un gobierno. Ni los gobiernos, ni los gobernantes son la patria ellos son servidores de la patria y es su deber buscar los medios más idóneos para defender sus intereses que es el mismo propósito de los medios, aunque desde su esfera propia.

Los manuales de estilo y los códigos al tratar este punto subordinan los intereses de medios y periodistas al gran interés de toda la sociedad. Es tan clara esta subordinación, que no es materia de discusión las regulaciones de prensa en los países, a su vez, recuerdan el deber ciudadano de rodear de discreción los secretos militares y de Estado y establecen sanciones drásticas para quienes ponen en peligro los bienes de todos.

Documentación.

Toda persona tiene derecho a solicitar sin expresión de causa la información que requiera y a recibirla de cualquier entidad pública en el plazo legal, con el costo que suponga el pedido. Se exceptúan las informaciones excluidas por ley o por razones de seguridad nacional.
Constitución política del Perú Inciso 5 del artículo 2. Citado en el Manual de Estilo de El Comercio, de Lima.

El que indebidamente obtenga, emplee o revele secreto político, económico o militar relacionado con la seguridad del Estado, incurrirá en prisión de cuatro a doce años.
Artículo 453 del Código Penal Colombiano.

Muchos periodistas y responsables de agencias informativas tienen la manía de creer que la libertad de dar noticias es un valor absoluto, que debe prevalecer sobre el derecho a la intimidad, el respeto a la ley y la seguridad individual. Es el reflejo del síndrome americano del freedom of the press. Tales sentimientos de libertad informativa pueden ser nobles, pero también románticos e irrealistas. La pretendida neutralidad de los medios es prácticamente inviable en un mundo de competitividad en el que influyen los propios terroristas.

Por supuesto que el público tiene derecho a conocer qué ocurre, pero no todo. Al menos cuando están en juego la intimidad y las vidas de las personas, o se puede propagar el contagio entre fanáticos y trastornados mentales. Grant Wardlaw es transparente a este respecto: "frecuentemente las prácticas de los medios carecen de gusto, dificultan la solución de los actos terroristas y ponen en riesgo las vidas de las personas." El criterio ideal sería intrusión mínima y tratamiento completo e inadvertido. Para alcanzar esa meta deontológica propone la agrupación de reporteros para la cobertura informativa del conflicto o del acto terrorista, moderación y cautela en el uso de la tecnología, limitar las entrevistas en directo, evitar preguntas que pudieran perjudicar la labor de la policía, evitar la información de detalles que puedan empeorar las cosas, evitar por todos los medios los aspectos sensacionalistas.

Niceto Blázquez.
ética y medios de comunicación. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid 1994. Pp 349-350.

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