¿Debe la prensa publicar noticias relacionadas con familiares de funcionarios políticos?
22 de Septiembre de 2016

¿Debe la prensa publicar noticias relacionadas con familiares de funcionarios políticos?

Un diario publicó que el gobernador sería abuelo, pero esta noticia no fue publicada por otros medios porque la madre del niño es una adolescente. ¿Cuál debió ser el comportamiento ético de la prensa?

Respuesta: A primera vista y sin más datos que los consignados en la pregunta, se trata de defender los derechos de la menor y de un asunto que pertenece a la intimidad del gobernador, que no afecta el cumplimiento de sus deberes para con la población. Los hombres públicos, es cierto, tienen un derecho a la intimidad que es menor que el del ciudadano común, porque algunos de sus asuntos personales pueden afectar el interés público; pero esto no significa que los hombres públicos pierdan el derecho a la intimidad. Los hijos, la esposa y los familiares del gobernador, por su parte, tienen derecho a la intimidad, salvo que sus acciones, por ser tan cercanas al hombre público, afecten el interés común. Es importante, por otra parte, destacar que la tarea del periodista no es servir a la curiosidad de los lectores, que en este caso podría ser mucha dada la calidad de los protagonistas de la historia. El papel del periodista y del medio es informar sobre los asuntos públicos porque conciernen a todos. La historia en cuestión no tiene esta categoría. Es, desde luego, una historia altamente valorada por los cazadores de chismes y de historias truculentas o picantes, material para un periodismo mediocre y de baja calidad, depredador de los derechos de la persona. Las publicaciones sobre el caso pueden incurrir en violación de los derechos del gobernador a su intimidad, y de los derechos de la adolescente a no ser molestada.

Referencia Bibliográfica

Es obvio que en la medida en que una persona desempeña funciones públicas, el círculo de su vida privada es más reducido. Aspectos de su vida privada que no interesarían a nadie o a muy pocos como persona particular, suscitan ahora particular interés por sus repercusiones en la vida pública. El que los informadores traten de conocer lo más posible de las personas públicas es éticamente justificable. Otra cosa es que violen la ética como si un fin justo justificara los medios injustos en sí mismos. Pero esta ya es otra cuestión .Lo que ahora interesa dejar claro es que los círculos de la vida privada de las personas que desempeñan funciones públicas son más reducidos que los de las personas particulares. Resumiendo digamos que la intimidad y vida privada constituyen un derecho natural protector de la dignidad humana, y que los informadores tienen que respetar. Niceto Blázquez. Ética y Medios de Comunicación, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1994. Página 269.

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