¿A quién pertenece la información pública?
22 de Septiembre de 2016

¿A quién pertenece la información pública?

¿A quién pertenece la información pública? ¿Qué vienen a ser las instituciones del Estado frente a la información pública?

Respuesta: Es un deber de los funcionarios y de las instituciones del Estado mantener a la población informada sobre sus actividades y proyectos. Esa información, en consecuencia es un derecho del público. Al medio de comunicación le corresponde el deber de facilitar el acceso a esa información. No puede olvidarse que los funcionarios, desde el más alto hasta el más desconocido y humilde, están al servicio de los ciudadanos; esto significa que deben rendir cuentas de sus actividades y de sus proyectos. Algunas constituciones consignan ese deber y el derecho de los electores a la información pública que se origina en los entes oficiales. Cuando se habla de la transparencia debida a los ciudadanos, la metáfora se refiere al cumplimiento de este deber de informarlo todo, sin ocultar, para que la ciudadanía pueda ver a sus gobernantes y funcionarios como a través de un cristal diáfano. Cuando esto ocurre, el gobierno aparece como debe ser, esto es, en urna de cristal. Por el contrario, cuando al periodista se le niega el acceso a la información, o se le entrega incompleta, o alterada o contaminada de mentira, se le niega a la población el derecho esencial a la información. Esa negativa puede dar lugar a especulaciones sobre la honestidad de gobiernos y gobernantes. Al periodista corresponde la tarea de obtener esa información, procesarla y entregarla al público, como materia prima para sus tareas de fiscalización y para sus decisiones políticas.

Referencia Bibliográfica

El ocultamiento es un fenómeno común a toda forma de información pública. Durante un tiempo se llamó “simulación”, desde el punto de vista del sujeto activo, es decir del gobernante; lo que hoy se llama manipulación desde el punto de vista de los ciudadanos. Frecuentemente he tenido que hacer notar que todo problema referente a la esfera política puede ser examinado desde el gobernante o desde el pueblo. Durante siglos los escritores políticos se interesaron por los problemas de la política desde el gobernante, de ahí el interés por el tema de la mentira útil, de las condiciones y límites de su permisibilidad. El mismo problema, considerado desde el ciudadano, se vuelve el problema del consenso obtenido mediante las diversas formas de manipulación de las que desde hace tiempo se ocupan los expertos de la comunicación de masas. Los herederos directos de la mentira útil en la sociedad de masas son los sistemas ideológicos y sus derivados. Los escritores democráticos siempre criticaron la mentira del gobernante con la misma violencia y perseverancia con la que escritores antidemocráticos se lanzaron contra la falsa elocuencia de los demagogos. Lo que distingue al poder democrático del autocrático es que sólo el primero puede desarrollar en su seno anticuerpos y permitir formas de desocultamiento por medio de la crítica libre y el derecho de expresión de los diversos puntos de vista. Norberto Bobbio. ¿Qué es la democracia? Fondo de Cultura Económica, México 2001. P. 113, 114

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