Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En las últimas semanas varios periodistas colocaron en las redes sociales indicaciones de que la cuenta era a título personal y nada tenían que ver sus opiniones con las del medio en que laboran. De esta manera comenzaron a criticar políticos, organismos civiles, medios de comunicación y a otros periodistas.
¿Existe una separación entre lo personal y lo profesional en las redes sociales? ¿Es ético utilizar estos medios para criticar? ¿Cuál debe ser el comportamiento del periodista en las redes sociales? R.- Teóricamente tiene validez la distinción entre lo que se hace como trabajador de una empresa y lo que se hace como persona particular.
Cuando esta teoría se aplica en la práctica comienzan las dificultades, que son menores si el trabajador opera en una ensambladora de autos, o en una fábrica de tortillas, en las que las dos identidades, la de trabajador y la de persona particular, solo están limitadas por el secreto industrial o profesional que obligan tanto al trabajador como a la persona particular.
Pero en el caso del periodista esa separación entre el trabajador que informa y el particular que opina se vuelve imposible porque su credibilidad y el consiguiente peso moral de quien informa demandan la unidad y coherencia con el periodista que opina.
Quien deposita su confianza en el periodista que le informa a diario, no admite ninguna clase de doble juego: ahora debes ver en mí al periodista que te informa las noticias, y en este otro momento al que opina en la red social.
La confianza se funda en la unidad y coherencia de quien entrega una información confiable.
En Estados Unidos los “Periodistas con un punto de vista” aparecen ante los receptores de su información con una actuación transparente que permite relacionar su información con su opinión, no como dos posiciones separadas, sino como dos partes de un único proceso informativo. Cuando se obra así, o sobra uno de los dos medios (el de papel y el digital), o en los dos aparece el mismo material informativo.
Documentación
Si el periodista conoced los principios éticos de su profesión y es capaz de reflexionar sobre ellos en el ejercicio profesional, esto significa que tiene conciencia ética y que, como resultado de ella, está desarrollando la autocrítica como parte de su sentido de la responsabilidad. La autocrítica señalada por Walter Williams, decano de periodismo de la universidad de Missouri en 1923, ha sido recogida por el código de ética del Círculo de Periodistas de Bogotá de 1990 y e3n la Declaración del Colegio de Periodistas de Costa Rica del 20 de abril de 2004. Mientras el de Bogotá plantea que “son aconsejables la autocrítica profesional y el debate público de los temas relacionados con la información” la declaración de Costa Rica señala que “es pertinente establecer vínculos entre los individuos que comparten la profesión de la comunicación y promover la constante autocrítica, como actitud que guía al buen comunicador”.
De esta manera la conciencia ética del profesional, es decir su capacidad para reflexionar sobre los principios deontológicos se amplía a la discusión autocrítica en el ámbito de las organizaciones profesionales del periodismo evitando la autocomplacencia y la defensa corporativa, que tanto daño hacen a la profesión y a la dignidad de los periodistas. Mediante la reflexión y la autocrítica, hechas en forma personal y colegiada, es posible revisar los errores y corregir las faltas éticas. Desde esta perspectiva, la conciencia ética se transforma en un elemento importante para el refuerzo de las normas y principios establecidos en los códigos de ética, estos no son letra muerta que no se aplica, y adquieren la autoridad que deriva precisamente de la reflexión y discusión acerca de los valores permanentes.
Mario Urzúa en Periodismo y ética, temas actuales. Centro de Estudios Bicentenario, Audios impresores, Santiago 2005, p. 31, 32

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