¿Es ético que algunos medios eviten publicar propaganda política?
22 de Septiembre de 2016

¿Es ético que algunos medios eviten publicar propaganda política?

Al abrirse oficialmente una campaña electoral, ¿está bien que cierre mi medio a la divulgación de propaganda partidaria, aduciendo que soy editor de un medio que calificamos de educativo y cultural?

Respuesta: La propaganda política, lo mismo que cualquiera otra clase de propaganda, tiene un espacio en los medios de comunicación, sometida a unas normas que protegen la buena fe de los lectores. La primera de ellas es la que ordena que se la diferencie claramente de la información del periódico. Por eso se utiliza un tipo de letra distinto, un formato distinto del que tienen las noticias y una advertencia visible para el lector, de que se trata de publicidad. Esa norma tiene su razón de ser en el hecho de que publicidad e información son de naturaleza distinta. Mientras la información periodística muestra hechos y personas desde todos los ángulos: los que los favorecen y los que no; la publicidad solo muestra los que favorecen al producto, a la institución o al candidato, si se trata de publicidad política. Esa publicidad no alude a limitaciones, defectos o errores, lo que convierte a esta información publicitaria – en especial la política- en una verdad a medias. El lector debe saber que el anuncio publicitario político, es una verdad incompleta. Otra norma relacionada con la publicidad es que no debe difundir mentiras, o sea la distorsión intencionada de la verdad de los hechos o de las personas, para hacer daño a un contendor. Si en el caso de la publicidad en general se limitar a callar parte de la verdad, aquí estaríamos ante un atentado directo contra la verdad. Esto sucede en la propaganda política que acusa falsamente o sin pruebas suficientes a los opositores. Se relaciona con la anterior una tercera norma: la publicidad política no puede inducir a engaño, con falsas promesas potenciadas por las técnicas publicitarias, o con postulados maliciosamente confusos y ambíguos. Una publicidad política sometida a estas normas puede ser aceptada en cualquier periódico. Las publicaciones no tan especializadas como la dedicada a la seguridad vial, suelen hacer un equilibrio informativo a favor del lector elector, con informes sobre el proceso electoral que muestran la realidad política sin concesiones a la propaganda. Son informaciones que se convierten en útiles piezas de educación política para los lectores.

Documentación

 En el concepto de interdependencia los resultados de los medios masivos para la política consisten en la difusión de contenidos políticos. Sin los medios masivos, la transferencia informativa suficiente desde la política a la sociedad sería inconcebible; además no existiría la posibilidad de la autorrepresentación periodística de la política; ambas son condiciones indispensables para que funcione el proceso de formación de opinión y voluntad pública. Por otra parte, el resultado de la política para los medios masivos consistiría en ser el suministrador de información más importante para el periodismo, contribuyendo así a asegurar la función del sistema de comunicación de masas. La transmisión política en las campañas electorales se lleva a cabo cada vez más exclusivamente a través de los medios masivos. El número de contactos directos entre políticos y ciudadanos decrece. En el triángulo de comunicación entre partidos políticos, medios masivos y electorado, este último desempeña cada vez más el rol de consumidor pasivo, en tanto que los partidos y los medios conforman actívamente los procesos de comunicación en las campañas electorales, dominándolas finalmente. Stefen Reiner. Medios de comunicación, democracia y poder. K. Adenauer, Buenos Aires, 1995. Pp 169 y 172.

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