¿Es correcto hacer preguntas personales a una figura del espectáculo?
21 de Septiembre de 2016

¿Es correcto hacer preguntas personales a una figura del espectáculo?

Entrevisté al cantante Elvis Crespo. Los organizadores ordenaron no hacerle preguntas personales. Insistí y lo cuestioné sutilmente sobre la acusación que le hicieron de masturbarse en un avión. ¿Fue correcto o incorrecto no cumplir la exigencia de los organizadores?

Respuesta: Cuando los empresarios de un cantante o de cualquiera figura del espectáculo, exigen que se omitan preguntas personales en las entrevistas de prensa, protegen un derecho de estas personas: el de la intimidad. Este derecho es definido de distintas maneras: es el derecho a no ser molestado, o el derecho a mantener lejos de la vista del público la vida personal, o el derecho a estar a solas con la propia conciencia. Constituye un abuso toda tentativa para observar a través de las ventanas, por las rendijas o por el ojo de las cerraduras, o de obligar a alguien a revelar sus asuntos. Esos abusos son los que previenen los empresarios, que hacen bien al crear una protección para la intimidad. Se agrega a este reconocimiento de un derecho la actitud que le impone al periodista la naturaleza y dignidad de su profesión. El periodismo está hecho para defender el bien público, y por tanto, el periodista actúa con un sentido de universalidad, es decir, pensando en el interés de todos.Se excluye, por tanto lo que tiene que ver con asuntos personales, que nada tienen que ver con el bien púbico. Las opciones de las personas sobre su vida sexual solo les conciernen a las personas y nadie tiene por qué convertirlas en objeto de su curiosidad. Es una información vedada por íntima y porque no debe ser de interés público. El respeto a ese derecho de las personas convierte al periodismo en una profesión confiable, digna y respetable. El desconocimiento y violación de ese derecho, hace del periodismo una profesión sórdida, indigna y altamente desconfiable.

Documentación

 La violación del derecho a la intimidad por parte de los medios de comunicación o por un periodista, va estrechamente unida al sensacionalismo exagerado y éticamente ilícito. Todo el mundo entiende que oner un micrófono oculto en una casa o en una oficina es un vulgar allanamiento del hogar o del despacho. En otro orden de cosas las fotos obtenidas mediante un teleobjetivo, representa un atentado similar contra el derecho a la intimidad. El llamado vértigo informativo conduce a veces a esta exageración de la insensibilidad que engendra luego el sensacionalismo exagerado.. Y se hace con el pretexto de que “en la gente hay una especie de escapismo oculto en la curiosidad pública y en su derecho a saber.” A veces el motivo del sensacionalismo puede ser una simple discreción, como suele ocurrir con la captación de escenas producidas en un lugar público sin que la persona se dé cuenta de que se encuentra ante el objetivo. De todo esto se deduce que la intimidad como tema informativo tiene sus límites muchas veces previstos y sancionados en los casos de desbordamiento, por las leyes positivas de cualquier país civilizado. Luka Brajnovic, Deontología Periodística. Ediciones Universidad de Navarra, Pamplona 1978. Pp 150, 151, 152.

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