¿Aceptaría usted ser juez dentro de ese tribunal ético?
21 de Septiembre de 2016

¿Aceptaría usted ser juez dentro de ese tribunal ético?

Los periodistas de Bolivia han creado un Tribunal Ético y los que van a formar parte de ese tribunal serán jueces de los otros periodistas. ¿Aceptaría usted si lo hicieran juez dentro de ese tribunal?

Respuesta: No aceptaría ser parte de un Tribunal de Ética por las siguientes razones: Veo una contradicción entre los términos “Tribunal” y “Ética.” Los tribunales están asociados a lo legal; presionan mediante condenas o absoluciones el cumplimiento de las leyes; son instancias exteriores a las personas y están hechos para imponer coactivamente el cumplimiento de las leyes. La ética, en cambio, es decisión personal, no impuesta por nadie, sólo por las propias personas, que se convierten en legisladoras de sí mismas. Es, pues, un ejercicio de la libertad personal, puesto que la ética resulta de una decisión personal y autónoma; es la toma de posición frente a la vida, frente a los demás, y frente a uno mismo, en la que no tienen que ver intereses externos, sino la propia conciencia. Un tribunal, presión externa; una ética, decisión autónoma, son dos términos contradictorios. Contradice la naturaleza de la ética que alguien pretenda ser juez ético de otro. En ética nadie es juez de nadie, salvo de uno mismo, porque solo uno sabe las motivaciones y las circunstancias de sus acciones. Los jueces, con la ayuda de sus códigos, de sus jurisprudencias y con los resultados de las investigaciones judiciales, tienen en las manos los elementos para sentenciar; en ética esos elementos solo los posee cada persona. Por tanto, al contrario de lo que sucede en el campo legal, en ética nadie, distinto de cada persona, dispone de todos los elementos para emitir un juicio. Un mejor servicio que el de un tribunal, es el que presta una comisión de estudios que estimule la reflexión sobre casos concretos y proponga elementos de juicio para responder ¿qué haría yo en este caso? Cuando el periodista se pone en el lugar de otro, para asumir las circunstancias y complejidades de los casos concretos, pone a prueba la consistencia de sus principios éticos, sale de sí y, desde el otro adquiere una visión distinta y renovada, y la da aplicación concreta al saber ético que, sin este ejercicio, sería solo teoría. Por último: en los tribunales acecha una peligrosa tentación de poder con su consecuencia más dañina: sentirse mejor y por encima de los demás.

Documentación

 Perfilar el diálogo ético en la profesión en general y en las organizaciones noticiosas consiste en aclarar la manera en que las razones éticas afectan las elecciones y el comportamiento de los periodistas. Un diálogo ético definido busca: Identificar los principios y las probables consecuencias y la manera en que se las evalúa para llegar a una decisión. Valorar los riesgos a que se enfrentan las partes a las que afecta una decisión ética: las fuentes, el público, los periodistas participantes, los compañeros y la profesión en general. Minimizar las posibilidades de que las elecciones se fundamenten en una mera impresión, estilo o deseo personal. Mostrar, en los casos de principios en conflicto o predicciones ambíguas de las consecuencias, qué valores guían la elección ética. Crear, en los casos realmente importantes, un registro de los hechos con base en el cual otros puedan formular conclusiones y reflexionar, de tal manera que los beneficios del diálogo se vuelvan acumulativos. Edmond Lambeth. Periodismo comprometido. Limusa Noriega, Editores. Mexico 1992. p. 172.

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