¿Por qué hablamos de periodismo independiente si todos estamos condicionados a las ideologías de las empresas?
21 de Septiembre de 2016

¿Por qué hablamos de periodismo independiente si todos estamos condicionados a las ideologías de las empresas?

¿Por qué hablamos de periodismo independiente cuando en verdad, todos los comunicadores de la prensa, TV o la gráfica, están condicionados a la ideología y exigencias de la empresa?

Respuesta: Cuando se habla de ética se está aludiendo a un deber ser que, por supuesto, no coincide con lo que es. Una función de la ética es señalar valores y principios que le permiten a cada persona cambiar la realidad. Para hacer esos cambios el periodista necesita decisión y creatividad. Pero si se parte del principio de que lo existente es inmodificable porque siempre ha sido así o lo imponen los más poderosos, la ética no tiene aplicación alguna y las realidades serán siempre las mismas. Es cierto, como se dice en la consulta, que en las redacciones de los medios se da un acomodamiento resignado y pasivo a la ideología y exigencias de la empresa o de sus directivos, pero esa no es una situación inmodificable, aunque sean muchos los que la aceptan. Los principios y valores éticos ponen en evidencia que esa es una situación que debe ser transformada. Es un estado de cosas que a los mejores de la profesión les resulta intolerable porque atenta contra su dignidad como personas y como profesionales. Son pocos los que así lo sienten y así reaccionan, pero son los que mantienen digna la profesión y ofrecen una información independiente a la sociedad. La misma naturaleza de la profesión periodística indica que solo puede haber buen periodismo cuando el periodista rompe todas esas dependencias, y a eso se le llama independencia. En último término la calidad profesional sólo es posible cuando esos condicionamientos se eliminan, no por la fuerza de una ley, o por acción externa alguna, sino por una decisión personal, que es lo propio de la ética. El periodista sin aspiraciones, burocratizado y rutinario, no habla de independencia porque no la necesita y se ha resignado a que otros piensen y decidan por él. Es el peor de los periodismos, que se convierte en carga y peligro para la sociedad.

Documentación

Sorprende la insistencia con que el ser humano se empeña en dar sentido a su vida buscando algún valor superior a su vida. Se ha esforzado en encontrar esa justificación por variados caminos. Scheler, por ejemplo reconoció que apelando solo a valores vitales el ser humano no es gran cosa. Desde ellos, ni siquiera la inteligencia está dotada de valor, porque no es un poder vital sino un remedido para la debilidad vital, la astucia de un animal enfermo. Si atribuimos valor al hombre es porque presuponemos valores independientes de los valores vitales, que son los de lo sagrado y los valores del espíritu. La ética de la supervivencia ha de ser superada por una ética de la dignidad, en la que encuentra su fundamentación. No se trata de mirar atrás para fundar los derechos. La justificación viene del futuro. El nivel ético ha de inventar posibilidades, porque el anhelo inteligente que impulsa al hombre no le deja descansar en lo dado, ni contentarse con el claroscuro de su pasado. Todo eso ha de ser tenido en cuenta, pero no es nuestra prisión ni es nuestro reino. Nos alejaremos de ello como del puerto del que partimos o de la pista de la que despegamos. Conocer nuestras propiedades reales no es suficiente porque no somos realidades clausuradas. Solo la ética se ocupa de lo futuro y por tanto de la irrealidad que hemos de convertir en luz o en tinieblas. José Antonio Marina: Ética para Náufragos, Anagrama, Barcelona, 2006 pp 200,201,202.

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