¿Cómo debe actuar el administrador de un noticiero cuando la ética empresarial se diferencia de la ética periodística?
21 de Septiembre de 2016

¿Cómo debe actuar el administrador de un noticiero cuando la ética empresarial se diferencia de la ética periodística?

¿Cuál es la alternativa de un administrador de noticiero cuando la ética empresarial se diferencia de la ética de los periodistas.?

Respuesta: Lo común en los medios periodísticos es que se encuentren enfrentadas dos lógicas: la del empresario y la del periodista, como si fueran éticas distintas y en oposición. Cada uno tiende a imponer su modo de ver la empresa y a subordinar a la otra parte. El empresario aspira que el negocio predomine como la razón de ser del medio de comunicación y a que las actividades periodísticas sean rentables ante todo. Por su parte el periodista sabe que el negocio debe estar subordinado al objetivo de informar para servir a la audiencia, pero enfrenta el dilema de plegarse a quien le paga y le exige tener en cuenta, sobre todo, el interés comercial; o de mantener una confrontación con los empresarios, en defensa de sus objetivos profesionales. En ambos casos el interés del receptor de la información resulta lesionado porque en ninguno se podrá dar una información libre. Para que el derecho a la información pueda garantizarse, es necesario llegar a un consenso entre periodistas y empresarios sobre la base de que:

 • Un buen producto periodístico asegura la lealtad de los consumidores y por tanto va en beneficio de la empresa

• Para que la información sea apreciada como un buen producto, debe ser libre

• También debe ser profesional, esto es, en condiciones de alta calidad y ética

• Es un enfoque inadecuado el que pretende definir cuál función es más importante en una empresa. Dentro de su área, todas son importantes y eficaces, en cuanto sirven a un objetivo común. Una empresa periodística fracasaría sin el empresario, o sin periodistas. Los unos no reemplazan a los otros; todos se necesitan.

Documentación

 La ética de presenta como necesaria en la gestión empresarial para responder al conjunto de retos como estos: la mayor madurez del mercado exige a las empresas planteamientos largo-placistas, orientados por valores y no por reglas o normas miopes; el crecimiento de la competencia entre las empresas debido a la globalización de la economía exige formar clientes fieles a través de actuaciones que generen confianza; cuanto más complejas son las sociedades y más cambiantes los entornos, más ineficaces resultan las soluciones jurídicas y más rentables los mecanismos éticos para resolver los conflictos con justicia; el aumento de la complejidad en el seno de las empresas, aconseja integrar a cuantos trabajan en ella, de modo que se sepan identificar con su proyecto; la sociedad civil y la opinión pública exigen a las empresas que asuman su responsabilidad social, y no satisfacer esas exigencias resulta, a medio y largo plazo, perjudicial para la empresa. En este contexto se entiende que la ética “ es rentable” para las empresas porque es una necesidad de los sistemas abiertos; aumenta la eficiencia en la configuración de los sistemas directivos, reduce costos de coordinación internos y externos a la empresa, es un factor de innovación y un elemento diferenciador, que permite proyectar a largo plazo, desde los valores. Adela Cortina: Construir confianza. Trotta, Madrid, 2003.pp 28,29

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