Malas palabras, ¿están prohibidas en los medios?
21 de Septiembre de 2016

Malas palabras, ¿están prohibidas en los medios?

Foto: StartupStockPhotos en Pixabay / Usada bajo licencia Creative Commons.

¿Deben excluirse las malas palabras de los textos periodísticos? ¿Cómo deben usarse?

Respuesta:

En los manuales de estilo se proscriben “las expresiones malsonantes y las groserías,” que para la generalidad de los lectores resultan ofensivas. Además, periódicos, revistas o noticieros, se convierten en piezas pedagógicas para la enseñanza del idioma y de su uso apropiado. Las llamadas “malas palabras”, groserías o expresiones malsonantes han sido excluidas del uso común por su carácter ofensivo o de mal gusto. El periódico o noticiero respeta esa convención social y las excluye de su lenguaje. En los manuales de estilo se prevén mecanismos de defensa contra el uso de estas palabras: solo se las acepta “en casos muy excepcionales,” su publicación debe ser autorizada por los directores, o han de ser parafraseadas, cuando son indispensables para la comprensión de una situación, o si la posición del protagonista convierte la expresión en un hecho excepcional. Aún si son dichas por un entrevistado, el medio de comunicación se niega a ser el altavoz o multiplicador de su mal lenguaje. Para incluir las malas palabras en una cita textual debe proceder de una persona relevante, deben haber sido dichas en público y deben tener justificación en su contexto. Dicho en pocas palabras: pueden ser reproducidas si agregan información. No basta, por tanto, que la expresión malsonante haya sido dicha en el curso de una entrevista. El manual de estilo de El País agrega que si ha de escribirse la palabra “ se escribirá con todas sus letras” y no en forma abreviada.

 

Documentación

 The Washington Post como diario, respeta el buen gusto y la decencia, al tiempo que comprende que los conceptos de la sociedad respecto del buen gusto y la decencia cambian permanentemente. Una palabra que resulta injuriosa para una generación, puede formar parte del lenguaje habitual de la próxima. Pero debemos evitar la procacidad. Evitaremos publicar palabras soeces y obscenidades a menos que su utilización sea tan esencial para una crónica significativa, que su sentido se pierda sin ellas. De ninguna manera las obscenidades se utilizarán sin la aprobación del editor ejecutivo, o del secretario de redacción o de su adscripto. Código de Conducta de The Washington Post. El lenguaje que se use en el diario debe ser correcto, no solo en cuanto a la forma, sino también con respecto al contenido. Es necesario desterrar las palabras malsonantes, salvo en el caso de que no se entienda la noticia sin su mención, o hayan sido pronunciadas en circunstancias que justifiquen su inserción en el texto. Manual de Estilo y Ética Periodística de La Nación, Buenos Aires. El Comercio no publica groserías. Eventualmente podrá incluirlas, si ello fuera necesario, para obtener la claridad y el rigor. En tal caso se publica la palabra malsonante y no sus iniciales o formas indirectas que impidan o dificulten conocer exactamente el término en cuestión. Libro de Estilo de El Comercio, de Lima. 2.5.4. Están terminantemente prohibidas las expresiones malsonantes y las groserías, aunque las haya proferido el entrevistado. En casos muy excepcionales y solo con la aprobación de las directivas del periódico pueden utilizarse explícitamente o en paráfrasis, si son absolutamente indispensables para la comprensión de la información o si son pertinentes por la posición del protagonista. Manual de Redacción de El Tiempo, Bogotá. A 3.01.19

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