¿Qué retos le plantea Wikileaks a los periodistas?
21 de Septiembre de 2016

¿Qué retos le plantea Wikileaks a los periodistas?

¿Qué retos le plantea Wikileaks a los periodistas?

Respuesta: La censura suprime información que se le debe al receptor, por algún interés o por algún miedo. Se llama así cuando la impone un agente externo: militares, policías, asesores del gobierno. Cuando esa supresión de la información se da en el interior de un medio por orden de un director, de algún editor, de la junta de accionistas o del gerente, se llama autocensura y en ningún caso tiene justificación. Se la confunde, sin embargo, con la autorregulación que además de legítima es necesaria. La autorregulación opera con las reglas que se imponen, tanto el periodista como el medio, para producir una información de calidad. Algunas de esas reglas están formuladas en los Manuales de Estilo o de Redacción, pero la mayoría son el producto de la experiencia y de la autocrítica del periodista. Entre esas reglas está la someter todas las informaciones a los mecanismos de comprobación. En un periódico o noticiero cuidadosos del material que ofrecen a sus receptores, nunca se difunde información en crudo, todas son procesadas, es decir, verificadas. El mismo material de wikileaks tiene que ser verificado con el mismo cuidado con que se debe verificar toda la información oficial: boletines, discursos, programas, informes, etc. Aunque los documentos que revela wikileaks tienen el encanto de lo secreto que sale a la luz, no se puede suspender la actividad crítica a que el periodista está obligado, por tanto es material que debe ser analizado y verificado antes de su difusión. En este caso y en el de toda clase de filtraciones es indispensable la verificación puesto que es misión del periodista proteger del engaño a sus lectores, oyentes o televidentes. La amenaza para el periodismo no está en wikileaks ni en las filtraciones sino en el periodista mismo que por prisa, por falta de formación, o por miedo, o por algún interés ofrece información sin procesar, que es lo más parecido a servir carne cruda.

Documentación

 Nuestro modelo social de interacción es un tejido de conductas que procuran no solo el interés propio y egoísta, en contraposición con conductas de alcance más altruista que las neutralizan o armonizan. El periodista profesional no enfrentará siempre el dilema de si hace bien o hace mal cuando responde al llamado de una persona o un grupo que trata de interesarlo en una noticia y es evidente que su publicación le acarreará algún beneficio, aunque sea solamente una propaganda gratuita. Pero no siempre su actitud ante esa disyuntiva debe ser la desconfianza o el prejuicio que le impidan advertir la presencia de un buen asunto periodístico. En el ejercicio profesional honesto, la suspicacia es buena consejera, pero no es sano aferrarse a un escepticismo crónico y enfermizo en donde todo es penumbra y nada es iluminación. Una manera muy segura de hacerse cómplice ciego de los grupos de interés especial, es apresurarse a publicar una versión no confirmada de un hecho, o detenerse en la investigación cuando comienzan a surgir circunstancias que la contradicen. Tomar nota de una sugerencia o de un indicio para tirar el hilo y deshacer la madeja no es aliarse maliciosamente con la fuente de información del periodista, ni un acto de conspiración con los objetivos innobles del informante. De igual forma una manera lúcida de abrazar la independencia es el celo para que el órgano informativo escoja sus propios temas y no se deje guiar por los estímulos y las reacciones que vienen de fuera. Esto se conoce como soberanía editorial y noticiosa.El medio informativo debe tener su propia agenda de asuntos que merecen prioridad. Tiene que ser muy contumaz el jefe de redacción o el director que rechaza la propuesta de investigación de un reportero. Guido Fernández: Agonía a la hora del cierre. Trillas, México, 2000. Pp 30.

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