¿A quién corresponde ofrecer materiales de seguridad para periodistas en riesgo?
21 de Septiembre de 2016

¿A quién corresponde ofrecer materiales de seguridad para periodistas en riesgo?

Foto: Maaark en Pixabay / Usada bajo licencia Creative Commons.

En el Protocolo de Seguridad para periodistas en situación de alto riesgo, que firmaron organizaciones de periodistas, de Derechos Humanos y de Seguridad del gobierno, se recomienda el uso de chalecos antibalas y cascos. ¿A quién corresponde ofrecer y financiar estos elementos?

Respuesta:

La pregunta tiene que ver más con la legislación laboral que con la ética; sin embargo ofrece un claro aspecto relacionado con la identidad profesional. En el periodista se reúnen, más que en cualquiera otra profesión, dos aspectos que usualmente se dan por separado: su servicio al bien común que lo asimila al servidor público o funcionario; mientras su trabajo en una empresa privada lo inscribe como trabajador particular. Es, pues, a la vez funcionario y trabajador de empresa privada. Esta empresa se guía por las normas y principios de cualquier empresa comercial privada, pero se debe al servicio de lo público, por la naturaleza de la materia prima de su trabajo, la información pública, que es un bien social. En cualquier empresa el trabajador recibe el equipo de dotación que le permite desempeñar con seguridad su trabajo, cuando se trata de actividades de riesgo, sean botas, cascos, chalecos, guantes, petos, etc Esto está reglamentado y prescrito en los códigos laborales y hace parte de los deberes de la empresa para con sus trabajadores y para con sus clientes. La singularidad de la empresa periodística consiste en que sus ganancias como negocio y como empresa están, primero, al servicio del objetivo social de la empresa, esto es, el suministro de información de calidad a la sociedad; y segundo, para lucro de sus propietarios o accionistas. Por tanto, es claro que ningún cálculo o propósito de ganancia puede impedir que sus periodistas cumplan la tarea de informar. Al suministro de estos elementos de seguridad debe agregarse, en ese caso, el seguro de vida para los periodistas. Así lo impone la naturaleza social de la actividad de una empresa periodística.

 

Documentación

Aznar Hugo, Comunicación responsable, Ariel Comunicaciones, Barcelona, 1999, p. 66-67. Comunicación y mercado: su equilibrio en la empresa. Resulta evidente pues que la estructura empresarial y la presión del mercado ejercen una poderosa influencia sobre la actividad de los medios, que a menudo se ven envueltos en tensiones derivadas de exigencias contrapuestas entre si: las de obtener el mayor beneficio posible como empresas y las de prestar un servicio a la sociedad como medios de comunicación. No cabe abordar hoy los problemas éticos del periodismo y la comunicación sin tener presentes estas tensiones. Son precisamente los profesionales los que experimentan de manera más directa estas tensiones. Al fin y al cabo, se han formado y preparado para realizar un servicio a la sociedad guiado por determinados valores éticos: aquellos recogidos en sus códigos deontológicos. Al mismo tiempo son empleados que realizan una labor dentro de una organización guiada por criterios de gestión comercial. Con frecuencia es en el profesional donde se produce el desgarro entre estas exigencias contrapuestas: El periodista existe en dos mundos: ella o él se incorporan a una práctica que se caracteriza por el compromiso de decir la verdad y al mismo tiempo se trata de un empleo en el que se trabaja por un sueldo y en el que se espera que produzca una historia del tipo requerido por su periódico, su revista o su emisora de televisión. La naturaleza de tales historias está determinada por un mercado hacia el que el periodista podría experimentar escasa simpatía [...] Estas dos demandas pueden entrar claramente en conflicto. (O´Neill, 1992: 27-28)

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