¿Es éticamente correcta la presencia de empresas privadas en un medio?
20 de Septiembre de 2016

¿Es éticamente correcta la presencia de empresas privadas en un medio?

Foto: stevepb en Pixabay / Usada bajo licencia Creative Commons.

¿Un directivo de un medio de comunicación puede dedicarse a otra actividad económica?

Respuesta: 

El ideal ético es que periodistas y empresarios estén dedicados solo a su tarea, entre otras razones porque así evitan el conflicto de intereses y garantizan la indispensable independencia, para hacer un periodismo creíble y de calidad. Pero los ideales éticos no se pueden imponer por ley, porque son y deben ser decisiones personales. En este caso, por tanto, no se puede invocar la ética como argumento impositivo. Y puestos dentro del ámbito teórico de lo legal, los gobiernos tienen el deber de preservar los derechos de la población a través de leyes, y uno de esos derechos es el de la información independiente y de alta calidad. Por consiguiente, si la información pública está condicionada por los intereses de una empresa, de un partido, de un gobierno, las leyes deben crear las condiciones para que, suspendidos esos condicionamientos, pueda darse una información no contaminada por intereses particulares. En la práctica y tal como lo demuestran experiencias conocidas, los gobiernos se valen de este alegato a favor de un ideal ético, para obtener objetivos políticos; es decir, con el pretexto de promover la independencia de la información, se puede estar forjando la cadena del control oficial.. Vistas así las cosas, queda claro que son los propios medios los que tienen en sus manos la solución. Sea en los bancos, o en otras empresas, si desde allí se traza una clara frontera inviolable entre lo empresarial y lo informativo, hacen de su independencia un poderoso argumento de defensa de su autonomía empresarial, tanto más creible porque no necesita proclamación ni propaganda alguna. La independencia, en efecto, es y aparece sin que nadie deba señalarla. Por otra parte, si la participación de un banco o de una empresa en un medio de comunicación es sospechosa, mucho más lo es la intervención de un gobierno en los medios. Ambos son males para la libertad de expresión, por lo que se impone escoger el mal menor.

 

Documentación

Veinte compañías controlan más de la mitad de los sesenta y un millones de periódicos que se venden diariamente; veinte compañías controlan más de la mitad de las entradas de las once mil revistas del país, tres compañías controlan la mayor parte de los ingresos y del público de la televisión; diez compañías hacen lo propio con las estaciones de radio, once compañías con todas las clases de libros y cuatro compañías con las películas. En un informe del senado sobre asuntos gubernamentales se lee: “las cuatro organizaciones radioemisoras (abc, cbs, nbc y Westinghouse) estaban representadas en el consejo del banco internacional más grande del país, la Citicorp y las empresas de la cadena eslabonadas entre sí en los consejos directivos de otras compañías financieras e industriales. Estos hechos plantean problemas fundamentales. Pueden afectar los problemas sociales y posiblemente controles de forma y dirección de la economía de la nación.” El informe pecó, en verdad, de sobrio. Las cumbres de los negocios de los Estados Unidos controlan ahora e influyen poderosamente en los medios de difusión principales que crean la opinión pública norteamericana. Ben H Bagdikian en El Monopolio de los Medios de Difusión. Fondo de Cultura Económica, México, 1983- P.p 22,43,44

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