Exactitud e imparcialidad, ¿qué papel juegan en la escritura?
20 de Septiembre de 2016

Exactitud e imparcialidad, ¿qué papel juegan en la escritura?

Foto: janeb13 en Pixabay / Usada bajo licencia Creative Commons.

¿Cómo debe actuar un periodista para que su trabajo tenga credibilidad?

Respuesta: 

Siempre serán posibles las malas interpretaciones de la actividad del periodista; esta circunstancia hace más necesario que su trabajo sea riguroso en materia de exactitud y cuidadoso en cuanto a imparcialidad. El rigor previene interpretaciones maliciosas y consolida la autoridad moral del periodista, y se logra con un trabajo de verificación de cada dato, de examen científico de los contextos tanto de los hechos como de las citas, y de equilibrio de las fuentes que se utilizan. En cuanto a la imparcialidad, debe estar apoyada en una actitud interior de apertura a todos: a gobernantes y a opositores, bajo la persuasión de que el buen periodismo es universal, esto es, dirigido a todos, sin exclusiones y con el objetivo de publicar informaciones útiles para cualquier clase de lectores, puesto que periodistas y medios están al servicio de toda la sociedad. Combinadas la exactitud y la imparcialidad dan por resultado una información con credibilidad que permite a los lectores una aproximación a la realidad. Sin embargo, dentro de un clima de radicalización, el ciudadano es proclive a la mirada sesgada de quien ha tomado partido más que por razones, por sentimientos; en esas condiciones el periodista se ve obligado a trabajar a la defensiva, es decir, en previsión de interpretaciones maliciosas de sus informaciones, lo cual hace más exigente y cuidadosa su actividad.

 

Documentación

Resulta clave que los propietarios de los medios de comunicación avancen en el reconocimiento de su responsabilidad ético social y la toma de conciencia respecto del nivel de influencia en procesos de carácter político y cultural. Este reconocimiento debe implicar un mayor acercamiento a los medios, propietarios y periodistas, a los problemas estructurales del país, tales como la brutal desigualdad económica, la debilidad institucional, la discriminación étnico cultural así como la escasa conciencia y la participación ciudadana de amplios sectores de la población. Seguir concibiendo la actividad de la comunicación masiva principalmente como un negocio puede reproducir nefastas experiencias vividas en nuestros países: la venta de la línea editorial y la consiguiente renuncia a la libertad de expresión de diversos medios de comunicación. La sensibilización y un mayor conocimiento respecto a los problemas estructurales del país no solo corresponde a los propietarios de los medios sino también a los periodistas, quienes debieran reconocerse como actores con capacidad de aporte y redefinir las relaciones que tejen cuotidianamente con los públicos institucionales e individuales, considerados únicamente como “fuentes de información” en la perspectiva de recoger el sentir y los aportes de la ciudadanía, motivando de esta manera su participación en asuntos de interés público, desarrollando una labor educativa hoy en día prácticamente ausente en el ejercicio periodístico. Jorge Acevedo Rojas: Prensa y Violencia política. Calandria, Lima 2002. P 128.

 

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