Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Es éticamente aceptable limitar la libertad de expresión en la lucha contra el racismo y la discriminación? Hay dos formulaciones del problema planteado en la consulta:

• Utilizar la libertad de expresión como escudo para defender informaciones racistas y discriminatorias publicadas con total impunidad.

• Utilizar la condena del racismo y de la discriminación como argumento para limitar o desconocer la libertad de expresión. La primera formulación supone una distorsión del concepto de libertad. Al suponer que un periodista es libre para escribir y publicar lo que quiera, se olvida que la libertad no es la aliada del capricho personal sino el instrumento al servicio del deber ser de las personas. Dicho de otra manera, nadie es libre para hacer el mal, en este caso la información racista y excluyente; se tiene la libertad como9 garantía para hacer el bien sin que nadie pueda impedirlo. La segunda formulación equivale al uso de un fin bueno, la promoción y defensa de una información no racista, para justificar un medio malo: ejercer control estatal sobre la información pública. Si el conflicto entre gobierno y medios de comunicación ha de mostrarse en un nivel ético, son los medios los que están obligados a un tratamiento no racista, ni discriminador de la información, de modo que resulte superflua cualquiera legislación al respecto. La ética, en efecto, vuelve inútiles las leyes, por sus tracción de materia. Pero si la propuesta ética no encuentra acogida en los medios, el gobierno debe aplicar las leyes; porque cuando no hay ética se debe acudir a las leyes que defienden el bien común.

Documentación.

Existen afinidades y discrepancias entre lo legal y lo moral. Por una parte, tanto la ley como loa moralidad se ocupan de imponer ciertas normas de conducta sin las cuales difícilmente podría sobrevivir la humanidad. Tanto las normas morales, como las legales imponen obligaciones o crean el sentimiento de obligación en un sentido que difiere notoriamente del sentimiento de obligatoriedad compulsiva con que son obedecidas las leyes dadas por alguien que nos apunta con pistola. Tanto las normas morales como las legales crean obligación a causa de existe una fuerte presión social para su cumplimiento y debido a que las obligaciones y deberes que conllevan, implican sacrificios o renuncias particulares. El tipo de presión social varía en el caso de la ética y el derecho, es de tipo informal en las normas morales y consiste en sanciones físicas en el caso de las normas legales. Hay sorprendentes semejanzas entre las normas legales y las morales:

1. Ambos tipos de normas se consideran obligatorias con independencia del consentimiento del individuo obligado por ellas y cuentan como apoyo con una fuerte presión social.

2. El cumplimiento de las obligaciones tanto legales como morales se considera algo que no merece elogio en particular, sino que es una contribución mínima a la vida en sociedad que ha de considerarse como algo que cabe esperar de todo mundo.

3. Tanto el derecho como la moral incluyen normas que gobiernan la conducta de los individuos en situaciones que se repiten constantemente a lo largo de la vida, más que referirse a situaciones especiales.

4. En ambos casos se incluyen exigencias que deben ser satisfechas por cualquier grupo que quiera una vida en común, de ahí las prohibiciones de violencia, o las exigencias de verdad y honradezque se encuentran en ambos tipos de normas. Esperanza Guisán en Razón y pasión en ética. Anthropos, Barcelona, 2008. Pp 133, 134, 125.

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