Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En el transcurso del taller de periodismo de investigación, algunos estudiantes pueden tener problemas de seguridad. Si la Universidad no se responsabiliza, como docentes nos queda poco espacio para enviar a los estudiantes a investigar. ¿Qué harían ustedes en nuestro lugar? Se debe utilizar la misma prudencia de un jefe de redacción cuando asume con sus periodistas la responsabilidad y el riesgo de cualquier investigación.
El supuesto de que el estudiante de periodismo debe tener una protección extra, distinta de la que tendrá como profesional, permite crear un ambiente artificial alrededor suyo, que de nada le servirá como preparación para desempeñarse en tareas profesionales.
En cambio, la ocasión es propicia para reflexionar y aprender sobre el terreno, acerca de la prudencia necesaria para investigar y para descartar cualquier visión aventurera del periodismo profesional.

Documentación.

La vida del periodista investigador corre un doble riesgo en nuestros países: los riesgos comunes del periodista y los que le depara su impertinencia.. Un informe periodístico de investigación se caracteriza porque tarde o temprano el periodista se entera de que hay alguien interesado en ocultar la verdad o en impedir que salga a la luz.
Esto supone que usted tiene que confrontar a las personas que tratan de esconder lo que está buscando, y después de publicada la información, encarar reacciones y pataleos. En un mundo ideal, la confrontación se produce en términos más o menos civilizados, que no están exentos de amenazas de pleitos legales y uno que otro insulto. Pero la realidad de nuestros países es diferente. Cada año la Sociedad Interamericana de Prensa y el Comité para la Protección de los periodistas publican una larga lista de reporteros asesinados, torturados, golpeados o secuestrados, que ilustran esa cruel diferencia.
Aunque no existen estadísticas precisas por falta de seguimiento en cada país, las organizaciones que registran los casos están de acuerdo en que la mayoría de las víctimas han sido reporteros que buscaban o habían publicado información "delicada." Por "delicada" deben entenderse actividades ilegales de gobierno, de las fuerzas militares y de organizaciones delictivas como narcotraficantes, grupos paramilitares o alzados en armas.

Gerardo Reyes
En Periodismo de Investigación. Editorial Trillas. México 1996.

Cuando se acude a una cita con algún desconocido ( máxime si puede haber algún riesgo) es preferible quedar en lugares públicos y vigilables ( y usar un compañero para ello si se cree conveniente) llegar al menos media hora antes para poder detectar movimientos extraños en la zona no dejar la espalda al descubierto ni dar facilidades para ser fotografiado o grabado llevar la documentación mínima imprescindible no llevar tarjetas o datos sobre el domicilio o teléfono particular no llevar llaves del domicilio o despacho si debe llevarse alguna agenda, mejor usar una básica, hecha para esas ocasiones, con los nombres y los teléfonos codificados. Después de una cita sospechosa no debe irse directamente al domicilio, es bueno cambiar de ruta cada vez que se acuda a la cita usar calles de circulación contraria a la marcha si se va a pie, y maniobras de despiste si se va en vehículo, que nunca debe aparcarse cerca del lugar de la cita o dejar verse en él si la situación no ofrece garantías.
Cuando se realiza un trabajo con riesgos claros, es importante que alguien de confianza, a poder ser que no sea un periodista, sepa en todo momento lo que está haciendo, o que tenga un sobre cerrado con instrucciones y documentos, para que pueda servir como mecanismo de seguridad en caso necesario. Una fórmula útil es dejar los datos necesarios a la persona elegida y decirle que avise a la policía si a una hora determinada no se la ha llamado.
No es desacertado depositar, debidamente protocolizados en notaría, documentos importantes que puedan servir de freno a una posible agresión. En estos casos debe dejarse establecido que en caso de sufrir algún percance se entreguen a las autoridades. La eficacia de este sistema reside, lógicamente, en que el posible agresor sepa que se ha procedido así.

Pepe Rodríguez
En Periodismo de Investigación, técnicas y estrategias.Paidos, Barcelona, 1994.

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