Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Hay algún problema ético en asistir a las fiestas que organizan las fuentes informativas para celebrarnos el día del periodista? La mayoría de los códigos de ética dan la respuesta cuando rechazan las dádivas, los honorarios que no procedan de la empresa de comunicación en la que se trabaja, los honores otorgados por entidades o personas que eventualmente podrían ser fuente de información, las ventajas privadas para el periodista, las invitaciones, viajes y obsequios.
Todos estos códigos trazan un perfil austero del periodista y lo colocan por encima de la preocupación por el lucro y la riqueza, porque sólo así pueden ser independientes.
Según sus circunstancias, los periodistas identifican las fuentes de dependencia: en el código de la Comunidad Económica Europea la independencia equivale a la ausencia de toda presión externa para publicar. Los periodistas de Alemania Federal la entienden como la autonomía del medio periodístico frente a los intereses privados y comerciales de sus lectores o anunciadores. Los de Corea son explícitos: no se debe permitir que el periodista quede sometido a personas que ejercen poder. Las fuentes de dependencia más reconocidas son las dádivas, ventajas, privilegios, sobornos etc. Lo expresan los códigos de ética de Bélgica, Grecia, España, Francia y el de la Associated Press. El código de Alemania Federal condena toda clase de ventajas porque 2 comprometen la independencia del periodista.
Documentación.

Cuando Berlusconi quiso ser también político Indro Montenelli no aguantó más y le tiró la puerta en las narices. " Era una obligación moral -declaró#¿NOMBRE? venes: la corrupción del periodista comienza en la mesa, al primer plato de pasta con el poderoso de turno. ¿Me imaginan a mí a sueldo del Primer Ministro? Y eso que me convenía: algunos de mis columnistas siguieron obedeciéndole y ahora son ministros o senadores."
Primera lección para muchos periodistas siempre con dos patas: una metida en el poder, y otra en los medios. Y aquí también la corrupción comienza por el mismo sitio: los almuerzos y las comidas con los poderosos. Si un periodista quiere conservar su independencia, no debe comer ni con políticos ni con ricos, quiero decir, con grandes empresarios. Hay que sacarles el cuerpo, porque es muy difícil escribir con imparcialidad sobre alguien que acaba de invitarnos a almorzar ( y los almuerzos son solo el comienzo de otras más sutiles y sustanciosas untadas de mano.)
Montanelli tuvo otra muestra clarísima de independencia frente al poder. En Italia existe la figura del senador vitalicio: unos pocos ciudadanos ilustres que el presidente escoge. A Montanelli le ofreció esa distinción, hace algunos años, el presidente Cossiga. La respuesta con que rechazó el cargo es célebre: " Presidente, yo en mi vida he frecuentado muchos burdeles, pero ninguno tan sucio como el Parlamento."

Héctor Abad Facciolince
En Requiem por Montanelli. Revista Cambio. N 423. Bogotá.

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