Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En los últimos años y con más fuerza en los dos últimos, fuimos víctimas de acoso, seguimiento, marcación y hasta agresión y atentados contra periodistas por parte del gobierno. Esto nos valió para no obtener entrevistas y ser tildados de terroristas. Luego de esa inestabilidad terrible vuelvo a sentir que la prensa no está cumpliendo su papel de darle a la población los hechos.
¿Qué podemos hacer, cómo enfrentar y presentar los hechos sin caer en los arreglos o mentiras.? La credibilidad de muchos periodistas está venida a menos y rescatar la confianza de la gente es duro. En situaciones de crisis se hace más necesaria para la sociedad la actividad del periodista, porque cualquier solución que se intente necesariamente pasa por la verdad de los hechos. Y este es el aporte del periodista.
Ese aporte está rodeado en todo momento -haya crisis o no- de dificultades algunas son las que usted menciona. Si se analizan, esos obstáculos son, ante todo, del interior del periodista. Obstáculos a su independencia, como el miedo, la avidez, las alianzas con el poder obstáculos a su sentido de responsabilidad como la indiferencia frente a los efectos de su información, pasividad ante la situación de la sociedad, negligencia para asumir como propias las tribulaciones del país. Es, por tanto, una situación en la que el periodista sirve a la sociedad ofreciendo la calidad ética y técnica de su trabajo.
En todos los tiempos el periodista interna y externamente para ser un buen periodista pero en los tiempos de crisis ese apremio es aún mayor porque esa calidad profesional es un aporte indispensable para la sociedad. Quizás por eso los tiempos más propicios para hacer un periodismo de excelencia son los de crisis.

Documentación.

La verdadera contribución de los informadores a la causa de la paz de un país es que su actitud interior sea la de desarrollar un periodismo para la paz. Es en ese mundo interior del informador donde ha de anclarse este periodismo para la paz. Lo ha recordado Juan Pablo II con una frase inequívoca: " el futuro de la paz está en vuestros corazones."
Cobra especial sentido lo que afirmaba Steven Rosenfield sobre la prensa occidental europea: si pensáramos más sobre el terrorismo y entendiéramos su esencia, probablemente escribiríamos sobre él de otra forma. Hay un periodismo para la paz que debe mantener y enseñar públicamente la diferencia ética que existe entre los diversos fines y medios que vertebran la actuación de los grupos sociales. Con esta actitud se enseña, podría decirse, el arte de vivir libremente conviviendo con una prensa libre. La más miserable de todas las miserias � escribe Unamuno en su prólogo a la Vida de don Quijote y Sancho, es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando. La actitud de repetir una y otra vez que la paz es el fruto de la justicia � de dar a cada unoSe necesita entender que la violencia �en cualquiera de sus manifestaciones, no sólo la violencia física, sino también la moral, - no puede ser nunca un camino de solución para los problemas personales y sociales de los hombres. El corolario de este planteamiento será, por tanto, desterrar del medio informativo la exaltación abierta y clara de la violencia, y también la exaltación indirecta y encubierta, con motivo de la descripción y encuadramiento informativo de la violencia existente en la vida cotidiana.

Carlos Soria y Juan Antonio Giner
En Periodismo y Etica. Viña del Mar. 1986

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