Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Trabajo en un medio de comunicación mexicano. El consejo editorial está interesado en implementar una sección dedicada al defensor del lector u ombudsman. Tenemos una duda: ¿el papel del ombudsman debe recaer en una persona del periódico o en un personaje ajeno a él?
Muchas veces los medios de comunicación asumimos con muy poca responsabilidad nuestro papel de difundir la información y ante ello, los lectores se sienten agredidos. Queremos ejercer la libertad de expresión en los dos sentidos, que el lector pueda denunciar los errores en que incurre el diario y que el diario, a su vez, publique y responsa a esas quejas.
La procedencia del Defensor del Lector es un asunto secundario. Lo importante es que se trate de una persona independiente y de una honestidad por encima de toda sospecha. Si esto se da, no importa que sea del periódico o persona ajena a él.
En algunos medios el Defensor es un abogado o antiguo magistrado, que asume su función como una magistratura encargada de resolver, en justicia, los conflictos entre periódico y lectores. Sin embargo otros medios encuentran más útil la presencia de un periodista veterano, que utiliza a la vez su experiencia y su autoridad moral sobre sus colegas, para desempeñar eficazmente su cargo. Pero sea un magistrado o un viejo periodista, lo fundamental es que sea independiente y honesto. A partir de esas condiciones puede cumplir una doble tarea:
De representación del lector cuando se queja, cuando aplaude y estimula, o cuando propone. Es la tarea relacionada con asuntos del momento.
De enseñanza dirigida a lectores y a periodistas, sobre los problemas diarios del periódico. Los lectores necesitan saber cada vez más sobre su periódico, sobre sus periodistas, para sentirse cercanos a ellos.
El periodista necesita la ayuda de alguien con experiencia para afrontar los dilemas éticos y técnicos de cada día. Esto le ayuda a fortalecer su credibilidad.

Documentación.

El Defensor del Lectores el funcionario que dentro de El Tiempo, vela por los intereses del lector, los defiende y lo representa en la Redacción del periódico. Su misión principal consiste en procurar que se cumpla el propósito del periódico de mantener una relación de total transparencia y equidad con sus lectores. El cargo del Defensor del Lector equivale al del Ombudsman de otros países.
La relación entre los periodistas de la Redacción de El Tiempo y el Defensor del Lector es la misma que se podría establecer directamente entre un redactor y un lector. Por lo tanto, no es una relación de dependencia. El Defensor del Lector no está en posición jerárquicamente superior ni inferior a la de ningún miembro de la Redacción. Sus funciones son totalmente independientes y autónomas.
El Defensor del Lector debe ser enterado, con la mayor brevedad posible, de todos los errores de información, de coordinación, de enfoque o de manejo periodístico que puedan aparecer en el periódico. La notificación de estos errores al Defensor del Lector, es responsabilidad del redactor que los haya cometido y del editor de la sección respectiva. El aviso al Defensor del Lector debe incluir la entrega de cualquier carta, comunicación o documento escrito que se haya recibido de lectores o protagonistas de informaciones que hagan reclamos.

El Tiempo, de Bogotá.En Manual de Redacción. Capítulo 7, dedicado al Defensor del Lector.

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