Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Al citar a Pulitzer, usted dejaba la idea en una respuesta anterior, de que el periodista tiene que ir más allá de "solamente hacer noticias." Tenía entendido que uno es periodista para encontrar y publicar noticias. Si ya no es así, entonces ¿para qué ser periodista?
Usted seguramente recordará que a comienzos del siglo XX se ilustró el concepto de noticia destacando su carácter de novedad, con el ejemplo del hombre que muerde a un perro. Esa fue una definición para los periódicos de centavo que sobrevivían económicamente con la venta de ejemplares, que se multiplicaban cuando los titulares y las fotografías de primera página obedecían a ese concepto de excitar la curiosidad de los lectores con la promesa de contarles historias fantásticas, absurdas, o tan inesperadas como la del hombre que muerde al perro.
Hoy los periódicos no se sostienen solamente con su circulación, los periódicos compiten en el mercado de la información con una radio y una televisión que dan noticias, y los lectores tienen otras necesidades qué satisfacer cuando compran un periódico. Cuando los periódicos aparecen ya las noticias se conocen por la radio, la televisión y la Internet. Entonces, ¿qué papel le queda al periódico?
Lo de Pulitzer es visionario: se trata de ir más allá de la sola noticia. En el curso del siglo pasado aparecieron varios objetivos para el periodista: interpretar y analizar, a partir de un amplio conocimiento de los antecedentes, contextos y proyecciones del hecho y de los puntos de vista sobre el hecho, expresados por expertos, investigadores y testigos.
Después ha aparecido el objetivo más ambicioso de responder con las noticias a las necesidades de comunidades enteras y, por último, el de movilizarlas para cambiar su propia historia. Como se ve, todo esto va más allá de la sola tarea de contar noticias. Es como si, progresivamente, al periodismo se le hubieran descubierto potencialidades que habían permanecido ocultas e inexplotadas.

Documentación.

El periódico de mañana, se decía en 1934, satisfará al menos algunas de las cuestiones que la gente se plantea cuando se encuentra en el autobús, en la casa o en la calle "porque el objetivo del periódico es suministrar a los lectores una comprensible, creíble visión del mundo en el cual están viviendo.
Tebbel insistía a comienzos de la década de 1960 que hay que explicar que es el mundo a la gente que vive en él hacer que el público comprenda los cambios que se van produciendo. Apuntaba la necesidad de cambiar la definición de noticia. Que deje de ser necesariamente algo que ocurre, pero también 2algo que va a ocurrir."
Hacia 1959 y 1960 ya los críticos culpaban a la prensa de ser irrelevante para los intereses y necesidades de los lectores. Los permanentes estudios de mercado realizados desde la década de los 60 en Estados Unidos muestran que no solo ha habido un movimiento hacia nuevos temas sino que ha habido un cambio paralelo hacia los nuevos esquemas de concebir la noticia.
Ya en 1947, la Comisión sobre Libertad de Prensa determinó como primera exigencia de la prensa "un relato verdadero, amplio e inteligente de los acontecimientos del día en un contexto que les dé significado. " La razón era esta: " ya no es suficiente informar el hecho verídicamente. Ahora es necesario informar la verdad acerca del hecho. Sobrecargada de mensajes, esta sociedad tiene derecho a exigir una información inteligente e inteligible.
Se trata, pues, de utilizar el acontecimiento, como instrumento referencial de un entorno que ha de construirse a partir de él.
En este sentido de dar lo relevante para la vida de la gente, se centra precisamente la idea de servicio.
A casi medio siglo de la aparición de la televisión, se empieza a imponer la necesidad de un nuevo estilo de periodismo. Un periodismo que no sea un mero, pasivo, transmisor de acontecimientos, a menudo ajenos a la auténtica realidad social.
Un periodismo que contemple aquello que afecta realmente a sus audiencias. Menos atento a lo que sucedió justo ayer, hoy o la pasada semana, lo cercano en el tiempo para dar un énfasis especial a lo cercano en el espacio, entendido por espacio el ámbito vital de los lectores. Un periodismo que afronte la dificultad de estos temas cuya actualidad no depende de lo programado, ni de lo inesperado, sino de contemplar la vida como lo que es: un proceso de desarrollo, muchos de cuyos síntomas permanecen invisibles a las miradas poco atentas, o son difíciles de describir, porque la indefinición y la abstracción forman parte de la vida del hombre. Un periodismo de orientación y respuesta, de precedentes y consecuentes. Un periodismo de propuestas y alternativas, de recetas y recomendaciones, de

Maria Pilar Diezhandino.
En Periodismo de Servicio. Bosch. Barcelona. 1994

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