Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

El sitio en donde operaba una banda de roba-carros era la granja de mi abuelo, quien ni siquiera conocía lo que allí sucedía- La información que conocí me dio la idea de hacer una investigación sobre la banda para evidenciar su actividad. Mi cercanía con el dueño de la granja me daría la facilidad para comprobar que en esa granja había carros robados. Pero la gente de mi familia se opuso rotundamente a mis intenciones. Me dí cuenta entonces que al hacer pública una investigación de ese tipo perjudicaría muy probablemente a familiares que nada tenían que ver con el delito cometido. En ese momento puse en duda iniciar la investigación porque si no la hacía estaría faltando a mi responsabilidad periodística, pero si lo publicaba tendría resultados adversos contra mi gente cercana. Pero enco En el desarrollo del caso es interesante observar que en el enfrentamiento entre los intereses privados -�los del abuelo y los familiares- y los de la sociedad � el derecho a descubrir y detener a los ladrones- termina prevaleciendo el interés de la sociedad, aunque con algún riesgo para el interés de la familia.
El caso ético que inicialmente se plantea como un enfrentamiento entre denunciar, pero en perjuicio del buen nombre del abuelo, o callar con daño del derecho de la sociedad a saber, en la práctica exhibe soluciones intermedias, que aquí se aplicaron aunque de modo imperfecto porque no se incluyó una forma de presentación de la noticia que pusiera a salvo a los inocentes. No se trata de definir si un derecho debe predominar sobre los otros, sino de armonizarlos, que es lo que se intentó con la tercera opción.
Es de destacar la percepción ética que dejó en claro que el acto informativo debe tener en cuenta las consecuencias y los efectos que sufrirán las personas.

Documentación.

No entiendo que pueda darse un periodismo desprovisto de valores. Al contrario, el periodismo ha de ser consciente de que siempre está enseñando algo, y que no siempre ese algo pertenece al terreno de las cosas indiferentes. Si uno es responsable al hacer público lo que ocurre, no puede despreocuparse de los efectos de lo que dice. ¿Efectos de qué tipo? Hoy, cuando se habla de efectos, se suele pensar en resultados económicos, en algo que vale dinero. Pero ni en el periodismo ni en ninguna otra profesión esos son los únicos efectos considerables. El profesional responsable no es el que solo ambiciona triunfar en el sentido de ser muy leído y escuchado, sino el que también se responsabiliza de las consecuencias de lo que dice. El que valora qué efectos políticos, esto es, para los interese

Cierto que una de las dificultades inherentes a la acción de comunicar es que sus efectos son indeterminados y a largo plazo. Mac Luhan profetizó la aparición de un nuevo tipo de hombre y de sociedad a causa de los medios de comunicación. ¿Más sabio, más curioso, más indiferente, más cínico? ¿Es posible conseguir que no haya efectos perversos? ¿Es posible mejorar algo y que lo veamos?

No les pído a los medios que dejen de ser medios ni medios de masas. Les pido que actúen con criterio, como es propio de seres pensantes y no de máquinas obedientes a instancias externas. Una mínima dosis de creatividad se necesita para mediar e interesar a las masas. Tener criterio es, en realidad, saber hasta dónde se puede llegar, saber mantener el equilibrio que Max Weber le exigía al buen político: el equilibrio entre la responsabilidad por las consecuencias y la fidelidad a unos principios éticos.

Victoria Camps.
En Malestar de la vida pública. Grijalbo, Barcelona, 1996.

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