Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

"Hay un grave incendio en el edificio del Banco del Estado" me dijeron. Llamé de inmediato a la central de bomberos y el oficial de guardia confirmó la información: el incendio se originó en la azotea del edificio, al parecer por un cortocircuito, pero le fuego se ha extendido por los ductos de aire acondicionado. Tenemos 5 máquinas atendiendo la emergencia y estamos solicitando refuerzos."
Llamé al director del noticiero, cuando la emisión estaba al aire, y le transmití textualmente el reporte. "Salga urgente con cámaras y después del noticiero lanzamos un extra."
Cuando llegué al lugar, encontré que todo había terminado. No hubo tal incendio, solo fue un conato controlado oportunamente. Pero el extra se había dado.
¿Concedí más credibilidad de la debida a la fuente?
¿Me apresuré al reportar al director? Si no lo hacía corría el riesgo de dejar pasar una primicia.
Estos episodios les resultan de gran utilidad a los periodistas porque los convencen sobre la necesidad de poner en duda todas las fuentes y, en consecuencia, de someter a confirmación todas las informaciones.
Además, demuestran que la prisa en las noticias de última hora siempre es peligrosa: o porque la noticia no se confirma, o porque, aún estando confirmada, no se presenta con la debida profundidad.
La práctica del buen periodismo enseña que la prisa no es una condición inevitable. Puede neutralizarse con una buena planeación de las actividades, con el trabajo en equipo, que permite distribuir responsabilidades y con la decisión de entregar noticias fiables y sólidas, sin importar cuándo.

Documentación.

Los juegos de manos no tienen cabida en el periodismo, escribió David Shaw, crítico de prensa de los Angeles Times. "Los estudiantes de periodismo y los reporteros jóvenes se preguntan: ¿ Por qué no puedo reconstruir esta conversación como probablemente fue?" Porque si presentan sus artículos como reales, el público espera que sean honestos.
La enajenación del público ha sido un tópico de preocupación entre los ejecutivos de los medios de comunicación, pero demasiado a menudo su centro de atención ha sido la credibilidad que surge de "mantener nuestras camisas limpias." Una causa de enajenación potencialmente más seria está en transgredir las expectativas del público en relación con la exactitud de los medios. En un discurso en 1985 Robert Mc Neil, uno de los más respetado periodistas del aire, advirtió que los periodista de las emisoras tanto como los de la prensa, competían cada vez más por captar la atención del público mediante formas de comunicación informativas y de diversión, que no hacen de la verdad un elemento importante. La presión aumenta constantemente, dijo, para que los periodistas adopten los dramáticos valore

William L. Rivers y Cleeve Methews. En "La ética en los medios de comunicación." Gernika. México. 1998.

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