Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

El mes último, en un aparente rapto de sinceridad, un senador opositor reconoció a una cornista de mi diario, que había cobrado sobornos y que estaba atemorizado por lo que pudiera ocurrirle. Ese mismo día, luego de un controvertido debate, el diario decidió publicar la información. En el texto se relató la conversación con el anónimo legislador, a manera de entrevista con preguntas y respuestas, sin más. Obviamente la publicación generó una encendida polémica y presiones políticas de todo tipo para que se revelase el nombre del arrepentido. Las autoridades del diario convencieron a la periodista para que identificara al personaje, con el argumento de que ese día el bloque de senadores en pleno había negado, en una conferencia de prensa, que hubiese algún integrante de la banca, sobornadoDemás está decirle que el senador terminó negando todo en público, incluso al declarar ante el juez, y que presentó una querella contra la cornista y contra el diario. Con las normas sobre confidencialidad se trata de proteger a las fuentes, cuando la reserva de sus nombres es una condición para conocer la verdad. En la práctica periodística es un recurso excepcional, porque lo normal es que el lector conozca quién es la fuente de donde proceden las informaciones.
También es excepcional que el periodista acepte pactos de confidencialidad, y cuando estos se dan debe ser bajo condiciones que no le impidan cumplir con la máxima de sus prioridades que es el servicio del público. El hecho mismo de la confidencialidad se justifica en tanto en cuanto es una ayuda para prestar ese servicio. En el caso en cuestión, ese servicio, finalmente no se les prestó a los lectores porque la polémica posterior a la declaración del grupo de congresistas, lo mismo que la querella judicial, fueron hechos que debilitaron la credibilidad del medio y de los periodistas y que sembraron confusiones entre los lectores.
Un eficaz servicio de información a los lectores sobre asuntos de corrupción, y con actores como los de este caso, supone una investigación complementaria, porque el testimonio obtenido off the record apenas si es un indicio. Por consiguiente, se imponía la prudente espera necesaria para lanzar una información sólida y capaz de resistir los previsibles ataques contra la credibilidad del medio.
Las normas que los Manuales de Redacción recuerdan sobre este punto, se justifican por esa razón, porque en vez de descubrir la corrupción, cualquier debilidad de la información puede llegar a transmutarse en encubrimiento. En este momento los periodistas y directores del periódico saben que el caso de corrupción es verdadero, pero el público no, porque la información recibida está sembrada de dudas. No habría ocurrido si:

1.- Se hubiera mantenido la palabra de confidencialidad.
2.- Se hubiera confirmado, con otras fuentes, el dato obtenido en la confidencia.
3.- Se le hubiera ofrecido a los lectores una visión clara y amplia del caso de corrupción, con pruebas obtenidas por el periódico, como principal sustento de la acusación, de modo que el dato confidencial, sin el nombre de la fuente, fuera un argumento más y no el débil eje central de la información.

Documentación.

"Las fuentes de noticias deben identificarse a menos que exista una razón clara para no hacerlo. Cuando sea irrecusable proteger la confidencialidad de una fuente, debe explicarse la razón."
Código de la APME (Associated Press Managing Editors Association.)

"Las garantías de confidenciar fuentes de noticias deben sostenerse a toda costa y, por tanto, no deben ser otorgadas a la ligera. A menos que exista una razón clara y contundente para mantener la confidencia, las fuentes de noticias deben identificarse."
Código de ASNE. (American Society of Newspapers Editors.)

"Este periódico garantiza revelar la fuente de cualquier información a menos que su divulgación pudiera poner en peligro la seguridad de la fuente. Cuando hayamos acordado protegerla, su identidad no se conocerá por nadie fuera del Post.
En cualquier caso siempre es posible alguna clase de identificación, por ejemplo, por departamento o posición, y debería reportarse. "
Manual de Estilo del Washington Post.

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