Consultorio Ético de la Fundación Gabo
26 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Dónde se encuentra la esencia del periodismo? Observo el deterioro en el papel que juega.
R.- Cuando se examinan códigos de ética, manuales de estilo y la práctica de los mejores periodistas se encuentran estos elementos que definen esa esencia:
a) Es un servicio, muy al contrario del lugar común que lo define como un cuarto poder. En cuanto el periodismo se ejerce como un poder, pierde su esencia y se convierte en otro más de los poderes que se disputan el control de la sociedad mediante el uso de la fuerza, del dinero o de las argucias de los políticos. El servicio, por el contrario, convierte al periodismo en respuesta a la parte más noble de los humanos que es su inteligencia. Además, así se responde a la naturaleza de la profesión que se centra en la palabra, un producto del espíritu humano.
b) Es un servicio público. El periodismo se mueve alrededor de lo público, o sea del interés de todos. Aunque se trata de empresas privadas, periódicos, estaciones de radio, canales de televisión o la red de internet, su objetivo es lo público. El periodismo no pretende la vocería oficial de nada, no de nadie, pero interpreta el interés público, lo defiende y lo promueve y llega a ser, de hecho y no por ley alguna, la voz de la sociedad. Deriva el periodismo su dignidad e influjo en la sociedad de esa función pública que ejerce.
c) El periodismo sirve, informando. La información es la forma específica del servicio que presta el periodismo. Mantiene a la sociedad en contacto con la realidad de su historia diaria; por eso la actividad cotidiana del periodista tiene que ver con los hechos que conciernen a todos, recreados mediante el manejo de la palabra.
El periodismo comienza a deteriorarse cuando se aparta de las categorías del servicio, de lo público y de las tareas de información libre.
Documentación
Periodismo es un relato e interpretación de los hechos actuales a la luz de ciertos principios, con el objeto no solo de informar sino de orientar día a día, a las personas que viven en sociedad.” (Horacio Hernández Anderson)
Al analizar su definición, Hernández resalta aquello que estima lo principal: relato de hechos actuales, ya que la noticia es un elemento de carácter esencial; pero como dice el profesor Alfonso Ungría “el simple hecho de dar una noticia, de destacar un suceso y exponerlo a la atención del público, lleva implícito un comentario sobre su importancia y su carácter, aparte de algunas sugerencias expresas que pudieran hacerse en torno a ella, porque la noticia es el cuerpo y el comentario su alma”.
Para que podamos hablar de periodismo es necesario y condición básica, que el relato o comentario se refiera a sucesos efectivamente ocurridos. Sobre la ficción y el ilimitado campo imaginativo, donde tienen sus raíces otros géneros literarios, no se construye el periodismo. Es decir, el periodismo se funda en la realidad que sucede, en hechos que en la realidad han ocurrido u ocurren.
Otra condición del periodismo es que el comentario o relato periodístico se dirija al conocimiento de personas indeterminadas, generalmente anónimas. Si yo cuento un acontecimiento a un amigo, incluso si lo hago a través de un medio audiovisual, no estoy haciendo periodismo sino usando un medio interpersonal. Lo mismo si le escribo una carta muy ágil y con un relato vivo y detallado. Tampoco hago periodismo si guardo esos relatos en un cajón de mi escritorio y los mantengo en secreto.
Eso quiere decir que el periodismo es en esencia público y debe ser orientado de manera masiva, entendiéndose por masa un público relativamente grande compuesto por personas capaces de sentir o recibir un mensaje y asimilarlo como es debido. No se puede inferir de lo anterior que el periodismo para que sea tal, necesariamente ha de llegar a grandes masas puesto que hay algunos ejemplos de periodismo, que sin ser masivo, logra captar el interés de grupos más o menos homogéneos en sus convicciones y sentimientos y que forman segmentos influyentes y apreciables de la opinión púbica.
Emilio Filippi en Fundamentos del Periodismo, Trillas, México, 1997. P. 12,13

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