Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Cuál debe ser el papel de los medios en tiempos electorales, teniendo en cuenta la guerra publicitaria entre campañas políticas?
¿La responsabilidad de la información puede estar sujeta a los intereses económicos del dueño del medio? R.- El estudio del desempeño de los medios en tiempos de agitación preelectoral ha dejado experiencias que, aplicadas, mejorarán esta clase de información y contribuirán a un ejercicio electoral, libre y democrático.
Entre esas experiencias se pueden destacar estas:
1. La de la información centrada en el elector, mirado como objetivo y como fuente principal. Es una información que tiene en cuenta y defiende los derechos del elector, hace conocer esos derechos y denuncia los atentados con el derecho del elector.
2. La información que destaca las expectativas de los electores como referencia para el análisis del discurso de los candidatos. En esta información es importante el discurso del candidato en tanto en cuanto consulta y responde a las expectativas del elector.
3. Más que difusión, el buen periodismo hace crítica del discurso y las actitudes de los candidatos, para abrir los ojos de los electores.
4. Esa crítica supone una cuidadosa selección de los hechos y palabras que el periodista convierte en noticia. Los escándalos, las declaraciones explosivas, las encuestas, son materiales informativos que se valoran como ayuda para el conocimiento de los electores y se desechan cuando se descubre su naturaleza de recursos publicitarios de las campañas.
5. Otras buenas prácticas son las de buscar las reacciones de los electores y las de señalar la distancia entre el discurso de los políticos y los problemas reales de los electores.
Estas y otras buenas prácticas son posibles cuando el periodista se blinda interiormente contra las presiones de las campañas y de su propio medio, o de colegas parcializados; y mantiene la convicción de que servir preferentemente al elector y mantenerlo bien informado es la mejor ayuda para el bien de la sociedad.
Con esa convicción debe mantenerse otra: el importante es el elector, no el candidato.
Documentación
La información es entendida como un bien público y no simplemente como una actividad profesional. Ese bien público es valioso porque contribuye a un proyecto de democracia pues la actividad periodística no se desarrolla en el vacío. Potenciar la deliberación ciudadana es uno de los objetivos centrales del periodismo público; discusión no es lo mismo que debate. Hay mucho debate, pero demasiado poco de él abre espacios a los ciudadanos o tiene sentido para ellos como forma de alcanzar soluciones. Lo que falta son oportunidades para el diálogo deliberativo en el cual la gente pueda ordenar sus dificultades, reflexionar sobre sus opciones, escuchar con atención y profundizar sus puntos de vista. Un diálogo como éste no es difícil para la comprensión de la mayoría de la gente, aunque rara vez lo haya experimentado. Hacer que sea menos raro es un objeto legítimo de la prensa.
El énfasis en las soluciones lo compartimos solo parcialmente con el periodismo público norteamericano. Es válido para la construcción de la agenda ciudadana, pero lo central es que se mueve en el panorama de la intervención pública en la dimensión simbólica, que se refiere a la construcción de estrategias discursivas que permiten la definición de problemas y su posible inclusión en la agenda pública. El tema de las soluciones corresponde a otro de las fases de intervención de lo público que rebasa el campo periodístico y se acerca a las actividades de gobierno o de las ONG.
Ana María Miralles: ¿Dónde está lo público? en Una idea de periodismo público. UPB. Medellín. 2000. Pp 48, 49.

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