Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Más allá de la ética y la autorregulación, existen leyes internacionales a las que alguien se pudiera acoger para argumentar la existencia de una obligación de los medios de comunicación de dar cobertura a todos los candidatos y partidos políticos en una contienda electoral? R.- La OEA a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) vela por ese derecho. A su vez la misión de Veeduría Electoral, que sigue el desarrollo de las elecciones en los países del área, son las instancias internacionales que tienen a su cargo la vigilancia para que este deber informativo se cumpla.
Además, cada país tiene una ley electoral y de unos organismos (Corte Electoral, las Registradurías) encargadas de exigir su cumplimiento.
A los medios de comunicación les corresponde dar esa información, como un deber esencial que, para su cumplimiento, no necesita presión externa alguna de leyes o de autoridades. Lo impone la naturaleza misma del medio que si no es para prestar ese servicio pierde su razón de ser.
La relación entre los derechos y deberes ciudadanos y la solidez democrática de una sociedad, es un tema prioritario en la agenda de los medios que, puestos al servicio del bien común, cubren candidatos y propuestas como parte de su tarea de ofrecer una información completa.
Además, mal podría hablarse de electores libres y de un libre ejercicio de los deberes democráticos, si el ciudadano no dispone de una clara información sobre la totalidad de opciones políticas a su disposición.
Dentro de esas informaciones deben figurar las que ilustran al ciudadano sobre las instancias nacionales e internacionales a que puede acceder cuando sus derechos son violados o desconocidos.
Documentación
La tesis es que la educación es la responsable de hacer ciudadanos más informados e interesados. Así como la educación también da información, es una tautología decir que el ciudadano más instruido es al mismo tiempo más informado, pero no se ha dicho que un crecimiento general de los niveles de instrucción se refleje en un aumento específico del público informado de los asuntos públicos.
En primer lugar, también la información implica un costo. Así, quien tiene más informado a un sector lo hace por fuerza a costa de otros. En segundo lugar el costo de informarse llega a ser redituable solo después de que la información almacenada alcanza determinado nivel. Para disfrutar la música es necesario saber de música. Un juego que entusiasma a un deportista, no dice nada a quien no lo entiende. En política quien ha superado el nivel medio entiende rápidamente las noticias del día, pero quien está abajo de ese nivel, quien no ha hecho acopio de información, sólo se esfuerza sin aprehender de igual manera y en definitiva, se aburre terriblemente. Entonces para quien no está informado entender y digerir la información política se le presenta como algo nuevo cada día y no llega a ser gratificante.
Esto explica dos cosas: primero que todas las investigaciones no muestran una separación, un salto entre quien está informado y quien no lo está. El primer universo no se traspasa gradualmente al segundo y tampoco forma un grupo en sí mismo. Segundo, ello explica por qué la institución no se extiende como mancha de aceite, porque los más instruidos permanecen encerrados, por regla general en los sectores que cultivan.
Giovanni Sartori: ¿Qué es la democracia? Altamir, Bogotá, 1994.pp 69,70.

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