Consultorio Ético de la Fundación Gabo
21 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Cuáles son los criterios éticos para un periodista de sucesos que escribe en periódicos digitales? R.- Son los mismos criterios que para el periodismo de sucesos en otros medios. En el periodismo digital se dispone de más espacio, de una mayor instantaneidad, de un público más amplio y de los recursos de la convergencia de otros medios que abre mayores posibilidades informativas. Pero desde el punto de vista de la ética la información sobre sucesos debe cumplir el objetivo de responder a la inteligencia de los receptores, más que a su curiosidad.
En efecto, los sucesos – esas noticias que colindan con el escándalo y que excitan la curiosidad popular- deben dirigirse a la inteligencia de los receptores, más que a sus sentidos.
Esta es una razón de responsabilidad social, que aconseja al periodista valerse de esta clase de noticias para abrir los ojos de la sociedad a sus fallas y errores y para estimular la participación y la búsqueda de soluciones. Los crímenes, las catástrofes, por ejemplo, no son solo sucesos efímeros y excitantes, sino oportunidades para encontrar medidas de precaución del crimen o de la calamidad natural y de promover la solidaridad con las víctimas y de requerir la acción de la justicia.
Como en toda información periodística, la de sucesos, sea a través de la tecnología digital o la de los medios tradicionales, se requiere el vigor de lo exacto como expresión del compromiso del periodista con la verdad. El ambiente de tensión que acompaña estos hechos es adverso para la información serena y razonada, sin embargo la necesidad de verdad y de verdad completa de la sociedad, debe tener respuesta en el periodista.
Documentación.
La cobertura de una catástrofe es una de las más complejas del trabajo periodístico ya que, a menudo repercute en varios planos de la vida de una comunidad y hasta de un país. Un terremoto, por ejemplo rompe o interrumpe la cadena productiva, obliga a gobernantes y políticos a replantear proyectos y deja secuelas síquicas que llevan a una profundidad de las costumbres de una población.
La emergencia se prolonga y va modificándose a lo largo de varios días. Les atapas de la evolución de la catástrofe hacen que la cobertura periodística vaya cambiando en forma permanente. En estos casos el foco o enfoque del día va acompañando la evolución de la emergencia.
En general se informa sobre malas noticias y las buenas son relativas, aunque por esa misma razón son destacadas.
Cuando la catástrofe tiene una extensión geográfica importante el periodista también se ve afectado por algunos problemas de las víctimas y tropieza con obstáculos que no aparecen en otro tipo de coberturas: dificultades para llegar al lugar, para hospedarse con cierta comodidad, para transmitir sus materiales; falta de agua potable o de alimentos; sobreprecios, exposición a enfermedades.
Lo dramático de las circunstancias implica situaciones de caos, urgencia y estrés para los afectados y también para quienes intervienen en las tareas de auxilio, por lo tanto también para el periodista.
Por tratarse de tragedias, al periodista le resultan insoslayables las imágenes y descripciones de situaciones y hechos estremecedores y hasta horrorosos, lo cual implica el peligro de caer en lo morboso.
Sibila Camps: en Periodismo sobre catástrofes. Paulinas, Buenos Aires 1999. P. 24

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