En Guatemala existe la costumbre de que el editor de fotografía solo sirva para pasar el material fotográfico que le exijan los demás directores, sin tener en cuenta la calidad del material ni el sentido de las imágenes. ¿Qué dice la ética sobre esto?
22 de Julio de 2016

En Guatemala existe la costumbre de que el editor de fotografía solo sirva para pasar el material fotográfico que le exijan los demás directores, sin tener en cuenta la calidad del material ni el sentido de las imágenes. ¿Qué dice la ética sobre esto?

Foto: Pixabay

En Guatemala existe la costumbre de que el editor de fotografía solo sirva para pasar el material fotográfico que le exijan los demás directores, sin tener en cuenta la calidad del material ni el sentido de las imágenes. Al final es solo un pasa fotos. ¿Qué dice la ética sobre esto? R.-En un periódico la fotografía no es una simple imagen y, menos, un adorno. Las fotos narran, llevan conceptos, informan y hacen pensar, por tanto deben recibir un tratamiento cuidadoso por lo que dicen y por lo que dejan de decir. En los Manuales de Estilo las normas son explícitas: Las fotografías son información y deben ser manejadas como aporte esencial de la información, no como un simple complemento.
El Manual de Estilo de La Nación, de Buenos Aires, no habla de fotos sino de fotoperiodismo por “el uso conceptual que debe dárseles a las fotografías”.
Agrega el mismo Manual: “la fotografía nunca debe ser presentada como vestidura de página. Se la incluye por su valor y contenido periodístico. Debe informar, sorprender, agregar valor a la noticia escrita”.
Una idea parecida se encuentra en el Manual de Estilo del diario El Colombiano de Medellín: “las fotos no deben ser presentadas como decoración, se incluyen por su valor y sentido periodístico”. “Como el reportero y el redactor, el fotoperiodista debe estar muy bien informado sobre la materia de la noticia y actuar como un periodista más”.
Agrega este manual que la imagen fotográfica es un mensaje sin código, según Roland Barthes. Es lo real literal cuyo manejo, como el de los demás materiales informativos, debe usarse con criterios de verdad, responsabilidad y justicia”.
Documentación
Los fotógrafos transformaron la visión en un nuevo tipo de proyecto como si la visión propia, cultivada con suficiente avidez y resolución, pudiera en verdad conciliar las exigencias de la verdad con la necesidad de encontrar bello el mundo.
Objeto antes admirado por su capacidad para verter la realidad, y también despreciado por su grosera exactitud, la cámara ha acabado por promover enérgicamente el valor de las apariencias. La apariencia, tal como la registra la cámara.
La fotografía no se limita a verter la realidad de modo realista. Es la realidad la que se somete a escrutinio y evaluación según su fidelidad a las fotografías. “En mi opinión, declaró Zolá en 1901, tras quince años de fotógrafo aficionado, no se puede declarar que se ha visto algo en verdad hasta que se lo ha fotografiado”. En vez de limitarse a registrar la realidad, las fotografías se han vuelto norma de la apariencia que las cosas nos presentan, alterando por tanto nuestra misma idea de la realidad y del realismo.
El fotógrafo era tenido por un observador agudo, pero imparcial; un escriba, no un poeta. Pero como al gente pronto descubrió que nadie retrata lo mismo de la misma manera, la suposición de que las cámaras procuran una imagen objetiva e impersonal cedió ante el hecho de que las fotografías no solo evidencian lo que hay allí, sino lo que un individuo ve, no solo son un registro, sino una evaluación del mundo. Quedó claro que no solo había una actividad simple y unitaria llamada visión ( registrada, auxiliada por la cámara) sino una “visión fotográfica”, que era tanto como un nuevo modo de ver una actividad que ellos ejercerían”.
Susan Sontag: sobre la fotografía., Liberdúplex, Barcelona, 2008. P. 91, 92, 93.

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