¿Cómo hacer periodismo de calidad?
30 de Julio de 2018

¿Cómo hacer periodismo de calidad?

Foto: Unsplash- Publicada bajo políticas Creative Commons.

¿Cuál es el papel de los periodistas? Volví a preguntármelo después de oír un programa radial en que dos invitados, de orientaciones políticas opuestas, acabaron a los gritos insultantes y amenazándose sin que hubiera intento alguno del anfitrión periodista para apaciguar los ánimos. ¿Esa es la función del periodista convertir el odio en un espectáculo?

Respuesta:

El periodismo de calidad, en el que se reúnen la técnica y la claridad ética, es parte de las soluciones y promotor de los mejores valores de la sociedad. Por el contrario, el mal periodismo necesita la sensación porque convierte el acto de informar en un negocio lucrativo y en una apariencia de triunfo profesional. Como en este predomina el interés personal, por lo que los objetivos como el de la armonía social y la tolerancia desaparecen de su agenda.

Como se ha repetido aquí muchas veces, a la vida de los ciudadanos se le hace daño cuando se les ofrece una versión emocional de sus diferencias y se les niega la visión razonada, inteligente y civilizada de las posiciones políticas opuestas.

Para que este ejercicio ideal de la profesión, el periodista necesita una visión completa e inteligente de los temas y una posición por encima de los partidismos y de preocupaciones tan triviales como las calificaciones del “me gusta” o la tentación de convertirse en tendencia, que atraen a los nativos digitales. En los mejores predomina la pasión por aportarle a la sociedad lo mejor de sí.

Cuando la profesión se ejerce como un servicio, presta un aporte eficaz al desarrollo de lo mejor de la población: su capacidad de tolerancia, de diálogo, de convivencia. Es lo que debe resultar de una información completa y oportuna, y en esto consiste la influencia de la prensa en la sociedad: informaciones para unir, no para dividir; debatir para entendernos mejor, no para odiarnos más; debates, polémicas, discusiones son formas de encontrar verdades huidizas, no campos de batalla con un vencedor y un derrotado. El periodista que entiende esto se dignifica y hace más respetable su profesión y presta un irreemplazable servicio a la sociedad.

Documentación

Los periodistas sabemos que nuestro trabajo es algo más que un mero negocio de intercambio de datos e imágenes y tenemos que buscar la manera de protegerlo y desarrollarlo usando, por supuesto, las nuevas tecnologías, pero haciéndolo de modo que por el camino no quede destruido el verdadero objetivo del oficio.

Desde mi punto de vista, ese objetivo ha sido siempre y debe seguir siendo, colocar en el debate público temas que no responden a los intereses de esos grandes grupos de presión, sino que están relacionados con las necesidades de los ciudadanos comunes y con el respeto a los principios democráticos del sistema en que desean vivir.

El periodismo debe aspirar a influir y la única manera de hacerlo es tener capacidad para imponer agendas públicas, para decir explícitamente sobre qué cuestiones creemos que hay que hablar de manera colectiva.  Es cierto que cada vez resulta más difícil por la enorme fragmentación de los medios digitales y por la formidable coacción que ejercen los grupos de presión, pero aún así, hay que seguir luchando por plantear esas agendas, porque el descrédito del periodismo está unido al descrédito de la democracia y entraña los mismos peligros. Alguien dijo que hacer funcionar lo público es competencia de la izquierda. Pues bien, hacer funcionar al periodismo es competencia de los periodistas.

Soledad Gallego Díaz en El periodismo acosado,

El diario.es # 14, Madrid, octubre 2016, p.18.

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