La infiltración de un periodista, ¿se puede hacer o va contra la ética?
15 de Agosto de 2017

La infiltración de un periodista, ¿se puede hacer o va contra la ética?

Foto: Peterbwiberg // Pixabay

Cubro las noticias laborales, por eso seguí una huelga de un sector industrial importante en que el gobierno anunció que no cedería. En una reunión crucial el vocero oficial – una de mis fuentes- dijo que no quería periodistas en la sala. Logré quedarme en un lugar discreto, grabé la reunión y la voz del funcionario cuando dijo a gritos: no habrá aumentos aunque mueran los que están en huelga de hambre. Publiqué ese y otros detalles y hoy me reprochan: ¿por qué grabar al escondido? ¿No habían ordenado que estuviéramos fuera de la sala? "Tú no haces periodismo, haces espionaje", me dijo un colega de la competencia. ¿Cómo se ve mi conducta desde la ética?

Respuesta:

En situaciones como esta el periodista vuelve a lo básico: ¿cuál es mi papel aquí? Y enseguida descartar las opciones que no respondan a la naturaleza de su profesión, preguntar cuál es esa naturaleza de lo periodístico y buscar, entre las opciones, la que se ajuste a esa naturaleza.

Aparece así, como clave, la definición de la identidad profesional, que responde a la pregunta: ¿para qué soy periodista?

Puesto que el periodista es un servidor de lo público a través de la información (tal es su definición) el periodista no consulta ni el interés del director, ni el del jefe de redacción, tampoco el del anunciante, ni el del patrocinador. Su único amo es el lector, oyente o televidente y, a través de él, la sociedad. Los funcionarios y los poderosos ansían tener el control de medios y periodistas para que su voz resuene única; esta pretensión no la acepta ningún periodista consciente de su identidad profesional, por eso lo más común, casi que como regla general, es que el periodista se mueva en dirección contraria a la del poder.

El caso en cuestión lo muestra: el periodista no debía atender la orden del funcionario; lo suyo era hacerle llegar al público la versión de lo sucedido puesto que se trata de algo de interés público que debe ser conocido por todos los ciudadanos. Suele ocurrir que lo que el funcionario quiere mantener secreto es de alto interés para el ciudadano, y es rol y deber del periodista darlo a conocer.

Documentación

El periodista no puede desvincularse como actor social y pretender ver los toros desde la barrera, como de algo ajeno. No puede ni debe erigirse en juez o en censor de hechos o de actuaciones. El periodista es uno de los actores principales en una comunidad. Tener la responsabilidad de mantener comunicada, informada, enterada a una sociedad no puede tomarse con ligereza. Dentro de esa responsabilidad que tienen los medios en una comunidad están sus deberes de informar con la verdad, en la forma lo más objetiva posible y con toda oportunidad. No resulta exagerado lo que muchos comunicadores han dicho en cuanto a  que los medios de comunicación contribuyen a la formación de una sociedad.

El periodista tiende a excluirse como ente social. Algunas veces por modestia, otras por timidez y otras por irresponsabilidad. La referencia no tiene nada que ver con su participación comunitaria en actividades de siembra de árboles, jornadas de limpieza o de salud. No. Se trata de que el periodista tiene una contribución que hacer a la sociedad y esta contribución resulta de conducirse con el mayor profesionalismo y con la mayor responsabilidad en lo que comunica a la ciudadanía.

La actitud derivada de no aceptar esta responsabilidad, en ocasiones, lleva a los medios y a los periodistas a caer en casos extremos, como el de pretender que no están sujetos al escrutinio social y que, como empresas de iniciativa privada, tienen toda la libertad de conducirse como deseen y de publicar lo que quieran.

Estudiosos de la comunicación han comentado frecuentemente sobre la necesidad de que los medios de comunicación cuenten con sus respectivos códigos de ética periodística. Este podría ser un buen paso para lograr que cada vez contemos con más periodistas comprometidos socialmente.

La responsabilidad social del periodista es hacer todo aquello que resulte en beneficio para la sociedad. Pero hacerlo en ejercicio de su actividad, en el ejercicio de un periodismo serio, profesional, ético, objetivo y comprometido con las mejores causas sociales.

Dorangélica de la Rocha en La formación profesional del periodista. Intercontinental editora, Asunción, Paraguay, 2004. P 109, 110.

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