¿Hay casos en los que el periodista puede romper el secreto profesional de la fuente?
28 de Junio de 2017

¿Hay casos en los que el periodista puede romper el secreto profesional de la fuente?

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Un periodista revela el caso de un funcionario que vende libretas de conducción irregulares. Las autoridades lo desmienten y le piden que dé el nombre del funcionario. ¿Debe darles el nombre? ¿Habría que defender la publicación de esa información?

Respuesta:

Detrás de la norma sobre el secreto de la fuente hay razones que motivan al periodista para mantener el secreto profesional.

Las fuentes son medios de acceso a la verdad de los hechos, no porque se crea que las fuentes entregan la verdad definitiva, caso que nunca sucede, sino porque son parte importante dentro del proceso de búsqueda de la verdad. Proteger una fuente es garantizarle a posibles fuentes que ellas también serán protegidas. No protegerla es crearles incertidumbres y desconfianza a las posibles fuentes.

Es frecuente el temor de las fuentes de que sus informaciones traigan represalias contra su vida, contra la vida de sus familiares, o contra su estabilidad laboral. La condición de testigo siempre ha sido peligrosa. Proteger las fuentes es proteger la libertad para informar.

El periodista que investiga y entrevista para conocer más sobre un tema, no hace tareas de juez; provee datos que pueden ser útiles para un juez, pero él no es juez, ni puede sentirse en capacidad ni con la autoridad de un juez que identifica, absuelve o condena. Es tarea del juez identificar culpables o inocentes; asumir esa tarea desde el periodismo sería abusivo e irresponsable. Está de por medio el derecho de toda persona a la presunción de inocencia hasta que haya sentencia judicial.

Documentación

En cuanto ciudadanos, los periodistas confiamos en otras fuentes de información para la mayoría de lo que sabemos. Los periodistas que hacen las veces de vigías del mundo en nuestro nombre, también dependen de otras personas en todo lo referente a los detalles de su trabajo. Una de las primeras técnicas adoptadas por los periodistas para probarnos la fiabilidad de sus datos consiste en proporcionarnos las fuentes de información. El señor X dijo esto y esto otro, en este y en aquel discurso que pronunció, durante la celebración tal. Esa dependencia de otros para estar informados siempre ha exigido una mirada escéptica por parte del periodista. Muy pronto los informadores adoptaron el lema: si tu madre te dice que te ama, compruébalo.

Si la fuente de información es descrita en todos sus detalles, el lector podrá decidir por sí mismo si esa información es creíble o no. En los últimos años a medida que crecía la dependencia de las fuentes anónimas para conseguir datos relevantes, los periodistas se percataron de la importancia de desarrollar normas que les garantizasen a ellos y a sus lectores, la independencia respecto de esas mismas fuentes.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel en  Los Elementos del Periodismo. Ediciones El País, Bogotá, 2004. P. 124

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