"El periodista debe someter a crítica las dos versiones presentadas en una noticia"
24 de Mayo de 2017

"El periodista debe someter a crítica las dos versiones presentadas en una noticia"

Fotografía:  Pixabay / Usada bajo licencia Creative Commons

En la universidad aprendimos que para obtener una información equilibrada se debía tener la versión de la parte y de la contraparte, del acusador y del acusado, del oficialista y del opositor, y así lo he practicado siempre. Ahora resulta que eso no es válido porque no se pueden poner, como si fueran iguales, dos versiones en la que una es falsa y la otra verdadera. ¿En qué quedamos?

Respuesta:

Detrás de la práctica de las dos versiones que equilibraban la información, había una idea equivocada: que se podían formular verdades absolutas sobre un hecho y que una era falsa y la otra verdadera, con lo que se desconocía la realidad de las versiones, que son mezclas de lo falso y lo verdadero.

El debate sobre la posverdad ha puesto en el centro de la atención el tema de la verdad. ¿Hay verdades, o solo aproximaciones a la verdad? ¿Hay mentiras absolutas? ¿Hay verdades absolutas?

De las respuestas a estas preguntas ha quedado la persuasión de que nadie puede asegurar la existencia de verdades absolutas; solo se dan aproximaciones. En cambio sí es real que es una necesidad del espíritu humano estar en la búsqueda de la verdad de todo y de toda la verdad. Las dos versiones que se exigían para el equilibrio informativo no son absolutas: una verdadera y la otra falsa. En cada una hay parte de verdad y parte de error o de falsedad, y las dos hacen parte de un proceso de búsqueda propio del espíritu humano.

Lo honesto en la información de calidad sería mostrar que las dos versiones no agotan la versión del hecho, que hay otras que pueden surgir tras el examen crítico de las que se publican. Para estimular ese examen en los lectores, el periodista debe someter a crítica las dos versiones y hacer ver las debilidades y fortalezas de cada una. Eso supone un trabajo suplementario a la sola presentación de los dos puntos de vista y una ayuda eficaz a los lectores en su tarea de percibir lo que ocurrió.

Documentación

Muchas salas de redacción corren el peligro de perder lo que más vale en periodismo: el arduo y valioso trabajo cívico de salir a las calles, escudriñar las bases de datos, hacer preguntas incómodas para escudriñar aquello que alguien no quiere que se sepa. El periodismo serio y de interés público es exigente y más necesario que nunca. Ayuda a que los poderosos sean honestos, ayuda a que la gente entienda el mundo y su lugar en él. Los hechos y la información fiable son esenciales para el funcionamiento de la democracia y la era digital ha hecho esto más evidente.

La verdad es una pelea. Es un trabajo muy difícil. Pero la lucha vale la pena: los valores del periodismo tradicional son relevantes, importan y vale la pena defenderlos. La revolución digital ha  hecho a los periodistas más responsables frente a sus lectores y me parece muy bien.  Y como demuestra la historia los viejos medios de comunicación podían difundir las más espantosas mentiras y se tardaba años en desmentirlas. Algunas de las antiguas jerarquías se han desarmado para siempre, lo cual se ha traducido en debates muy abiertos y ha desafiado a las elites cuyos intereses a menudo controlaban los medios. Pero esta época de información inmediata e implacable puede ser apabullante. Pasamos de una indignación a la otra, pero nos olvidamos de cada una muy fácilmente. Cada día es el apocalipsis…Los valores periodísticos tradicionales deben celebrarse y respetarse: informar, verificar, recoger testimonios, intentar de verdad descubrir lo que pasó.

Katharine Viner (Directora de The Guardian, de Londres) en Cómo la tecnología ha alterado la verdad. El diario.es, Madrid, octubre 2016. P 73, 74.

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