"Es fundamental que un reportero esté entre la gente sobre la cual piensa escribir"
20 de Abril de 2017

"Es fundamental que un reportero esté entre la gente sobre la cual piensa escribir"

Crédito foto: Pixabay / Creative Commons / BruceEmmerling

Un alumno de tercer año acude siempre a que el periodismo es servil a los intereses del poder económico y político. ¿Cómo explicarle en qué momento se puede contrarrestar la presión para alterar sujetivamente la información?

Respuesta:

Se trata de algo elemental pero indispensable en la formación del periodista: la de diferenciar entre un conocimiento y un sentimiento; y saber detectar cuando un conocimiento es completo, porque es verificado, y otro es incompleto, porque carece de verificación.

Quien entiende estas diferencias tiene una garantía para acceder a las noticias con una actitud interior de honestidad y libertad, o según el lenguaje tradicional, con objetividad.

En efecto, el conocimiento puede llegar a ser completo cuando se examinan varias fuentes, cuando se apela al razonamiento como factor de equilibrio del influjo de los sentimientos y se parte de la convicción de que no hay verdades absolutas.

Las verdades absolutas paralizan el entendimiento con el falso entendido de que, puesto que son absolutas o definitivas, el entendimiento no tiene que esforzarse más en actividades de búsqueda. Además esas verdades son las madres de la intolerancia porque inducen la persuasión de que quien posee la verdad absoluta es superior a los demás y juez de todos los que no están de acuerdo con esa verdad.

Puesto que el periodista sabe que sus verdades son provisionales y que está en diálogo con todos, sean del partido, de la religión, de la nacionalidad o raza que sean- porque su servicio es universal, es de vital importancia que se forme en una actitud tolerante y abierta a todos.

Documentación

Para mí es fundamental que un reportero esté entre la gente sobre la cual va, quiere o piensa escribir. La mayoría de la gente en el mundo vive en muy duras y terribles condiciones y si no las compartimos no tenemos derecho a escribir según mi moral y filosofía.

Escribí sobre mis experiencias de cuando llegué a una aldea en África, en un país llamado Senegal. En esa aldea no había energía eléctrica, pero se podía comprar una pequeña linterna china que costaba un dólar, pero allí nadie tenía un dólar. Tampoco había televisión, ni internet, ninguna tecnología.

Cuando llegaba la noche la gente se juntaba desde las siete a contar historias y era el momento más literario, más bello y fantástico del día. Era toda una poesía. Por supuesto había que entender el idioma y todo lo que pasaba durante la noche. A las 10 u 11 a dormir y esto, para un reportero era una experiencia dura: eran casitas pequeñas de adobe y piso de pura tierra, donde se acomodaba toda la familia. Y toda la familia significa muchas personas.

La noche era muy caliente y era imposible dormir con la invasión de mosquitos y sin poder moverse hasta que salía el sol a las 6 de la mañana. Era una experiencia difícil, pero si no compartía uno con la gente no vería la vida de África. Si pasaba la noche en el Hilton o en el Sheraton no podía escribir sobre sus vidas. Lo mismo pasa en las guerras. La profesión de reportero requiere, para poder escribir, que este tipo de experiencias se sientan en la propia piel.

Para mí una de las características del reportero es la empatía, esa habilidad para sentirse inmediatamente como uno de la familia. Compartir dolores, problemas, sufrimientos, alegrías de la gente, que de inmediato reconocen si él está realmente entre ellos o si es un turista que vino, miró alrededor y se fue…

Un reportero solo no puede hacer nada. Nuestra profesión depende de la ayuda y voluntad de otros. A veces estamos en un lugar solo 15 minutos o media hora y dentro de ese tiempo se decide nuestra carrera, porque en esos minutos algún chofer nos puede llevar a una mina de combate o negarse. Considero que una característica importante en nuestro trabajo con la gente es la humildad. Debemos entender que el sentido de la gratitud frente al otro es algo elemental. Para mí es fundamental entender lo modesto que resulta ser periodista, porque no hay ninguna otra profesión en la que se dependa tanto de los otros.

Ryszard Kapuscinski en taller dictado en la FNPI en octubre de 2000.

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