¿Se puede revelar información que se ha obtenido asistiendo a una reunión privada?
19 de Abril de 2017

¿Se puede revelar información que se ha obtenido asistiendo a una reunión privada?

Crédito foto: Pixabay / Creative Commons / Cozendo

Un columnista de opinión relató su encuentro con el exgobernador de Veracruz, detenido ahora por corrupción. El relato de la reunión abunda en detalles a pesar de que se trataba de una reunión privada. ¿Incurre el columnista en alguna falla ética al revelar esos detalles?

Respuesta:

Hay una diferencia importante entre lo íntimo y lo privado, dos términos que no se pueden considerar sinónimos, sino diferentes.

Lo privado tiene un espacio más amplio que lo íntimo. Hay más posibilidad de acceso por terceros a lo privado que a lo íntimo. En el caso propuesto, la participación del columnista en la conversación con el exgobernador fue privada, pero no íntima. Los temas tratados, sobre asuntos públicos, comportamientos en público, no afectan la intimidad aunque el encuentro haya sido privado.

Lo privado, en efecto puede tener un interés público, en determinados casos. El exgobernador, personaje público, y su conducta pueden afectar el bien público. Lo íntimo, por otra parte, no es materia de información. Lo íntimo es, ante todo, vida interior de las personas y todo aquello que la persona no quiere exponer ante miradas ajenas, y se convierte en un espacio al que solo se llega con el consentimiento de la persona. Comparado lo íntimo con lo privado, los diferencia que este último es más accesible que lo íntimo. El columnista de la consulta tenía derecho a manejar la información privada; no tenía derecho, en cambio a valerse de informaciones íntimas sin el consentimiento de la persona afectada.

Documentación

Privado no es, pues, lo mismo que lo íntimo. Esto último resulta una esfera todavía más reducida e inaccesible que lo privado.

La intimidad es un espacio irreductible al que solo se accede con el consentimiento del individuo, es autoconciencia y auto relato, es negación de la participación externa no admitida, a diferencia de la privacidad que tolera la interrelación aunque en un entorno limitado. Pierde su carácter de íntimo lo que otros ya conocen y sufre la intimidad cuando ese conocimiento es contrario a la voluntad. Así la vida privada no resulta un valor absoluto. Sí lo sería, en cambio, la vida íntima, que alcanza aquello de más interior en la persona.

El descubrimiento de la intimidad parece ser un paso más en el camino que ya nos había conducido hacia la privacidad. Para Aranguren la intimidad resulta un nuevo repliegue sobre sí mismo provocado por factores como el descubrimiento de las labores domésticas, asignadas a la mujer, o el paso de la lectura pública a la lectura privada, mediante la que el individuo abre una nueva dimensión en su relación con lo externo, sin mediación alguna. La distinción, pues, entre esfera íntima y privada radica en el ámbito interno que corresponde a la primera y sobre el cual el sujeto puede ejercer un efectivo control, en tanto que en la segunda se alude a una franja más amplia, de mayor accesibilidad para terceros.

Aldo Vásquez: Conflicto entre la intimidad y la libertad de información.

Universidad  san Martín de Porres, Lima 1998, pp 33,34,35

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