¿Esta mal que un periodista se niegue a entrevistar a un guerrillero y hacerlo público?
29 de Marzo de 2017

¿Esta mal que un periodista se niegue a entrevistar a un guerrillero y hacerlo público?

¿Estuvo mal el periodista que se negó a entrevistar al comandante de un grupo guerrillero y haber dicho al aire en su programa radial que por principio se niega a entrevistar guerrilleros?

Respuesta

Los manuales de estilo aconsejan no entrevistar fuentes que desconozcan el tema de la información, o que tengan limitaciones para informar; también previenen al periodista contra la posible utilización de la entrevista por algún delincuente que se valga de la ocasión para hacer apología del delito, o para amenazar a la población.

Pero en ningún caso se excluye a las personas para que sea fuente de información. Un guerrillero lo mismo que un delincuente pueden ser fuentes de información, si el periodista tiene la habilidad para obtenerla. De hecho pueden dar puntos de vista distintos de los comunes y aportar informaciones útiles sobre  el motivo de sus acciones ilegales, por  ejemplo, o sobre los métodos utilizados para cometer sus delitos.

Por principio el periodista está abierto a todas las personas y rechaza toda forma de discriminación y exclusión, aún si se trata de personas con ideas contrarias a las suyas. Tolerante, por razón de su oficio, el periodista sabe que no posee toda la verdad y está convencido de que toda persona puede tener esa parte de verdad que él no tiene y debe obtener para compartirla con los receptores de su información.

Documentación

Consejos sobre fuentes.

• Muchos artículos o notas se basan enteramente en opiniones, en detrimento de la información verificable. En cambio de explicar a ciencia cierta qué sucedió en una operación militar, por ejemplo, se cita a expertos ministros y generales del operativo. Es mejor privilegiar la descripción de los hechos y dejar a los lectores formar su opinión.

• A los medios les encanta la polémica. Por eso existe la tendencia a entrevistar fuentes con puntos de vista extremos y a dejar de lado las voces más centradas. Esto no presta un servicio público, pues excluye a la mayoría de los ciudadanos normalmente ubicados en la mitad. Es preciso tener esto en cuenta a la hora de seleccionar a las fuentes.

• Revisar las credenciales de las fuentes es fundamental. Entrevistar a “Raul Reyes” sobre las razones de las Farc para no entregar pruebas de supervivencia de los secuestrados es lógico, pero no lo es entrevistarlo sobre la nueva cúpula militar. Preguntar a Salvatore Mancuso sobre su pedido de extradición es una cosa; es diferente si se le pregunta sobre el futuro de la seguridad en las zonas que abandonen una vez firmado el acuerdo de paz. Es una pregunta para el gobierno, hacérsela al jefe paramilitar es darle una legitimidad que no tiene.

• En el cubrimiento del conflicto armado muchas veces el ejército da una información contraria a la de los grupos armados ilegales. Las Fuerzas Armadas dan un número de muertos contraria a la de los grupos armados ilegales. ¿A quién creerle? El periodista tiende a creerle a uno de los dos, casi siempre al ejército, o a citar las dos fuentes. Existen otros métodos: llamar a Medicina Legal, o a la Procuraduría, o a la Fiscalía, encargadas del levantamiento de los cadáveres. O a soldados que hayan participado en la operación. No hablarán on the record, pero les interesará hablar de sus compañeros muertos

Juanita León: Relación entre periodistas y fuentes- Proyecto Antonio Nariño. Bogotá 2005. P. 11

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