Los dilemas a la hora de tomar decisiones sobre agenda y enfoque de las noticias
10 de Enero de 2017

Los dilemas a la hora de tomar decisiones sobre agenda y enfoque de las noticias

Tenemos medios de comunicación que abandonan su función de mediación para tomar partido a favor o en contra del gobierno. ¿Cómo identificar los temas prioritarios de la agenda pública en un ambiente así, sin tomar partido y preservando la credibilidad?

Respuesta: Las decisiones sobre agenda y enfoque de las noticias son acertadas cuando se orienta la convicción de que el periodista es un servidor de lo público.

En cuanto tal, todas sus acciones se dirigen al fortalecimiento y defensa del bien público.

El dilema frecuente de estar a favor o en contra de un gobierno encuentra su respuesta en esa tercera opción: estar al servicio de lo público.

Es una convicción que da elementos para fiscalizar lo mismo al gobierno que a sus opositores. Por encima de las consideraciones partidistas o de grupo se levanta el ejercicio profesional que se pregunta: ¿en qué medida mis acciones y programas sirven al bien común?

Además así se aclara el papel que el periodista debe cumplir con la sociedad: que es el servicio a todos (sean del grupo o facción que sean) por medio de la información, lo cual excluye que el periodismo pueda estar al servicio de una empresa, de un partido, de un gobierno o de un credo político, religioso, económico o social.

Esa decisión en favor y al servicio de toda la sociedad inspira un periodismo libre y digno que lo diferencia de cualquiera aproximación a la práctica de relaciones públicas o de publicidad y lo centra en el único objetivo que dignifica la profesión: su relación de servicio con toda la sociedad.

 Documentación

Los medios no pueden entenderse sino como servicio público. Porque la información y la comunicación son un servicio a la colectividad, imprescindible para la supervivencia democrática y para el desarrollo de la cultura. El concepto de servicio público parece no tener ya otro sentido que el material: aquel cuya titularidad la tiene el Estado. Pero es otra reducción. Si es cierto que la información es esencial para el ejercicio de la democracia, si la cultura es un bien básico y la cultura se distribuye en gran medida a través de los medios de comunicación, estos se adecuarán a la definición de servicio público en la medida en que sean capaces de realizar ese servicio.

¿Qué deben hacer para ser capaces? Primero, concebirse no solo como sujetos de un derecho – la libertad de expresión- sino también como sujetos de deberes que son la garantía de otros derechos básicos. Deben sentirse corresponsables de una serie de tareas entre las cuales está la de informar bien o entretener con dignidad, además la de formar – o no deformar-  a un público vulnerable e inmaduro. Cultura no es solo alta cultura, sino un modo de vivir y de percibir el mundo,  partir de creencias, costumbres, actitudes o ideales. La democracia, el socialismo, han de hacerse de una paideia explícita y una toma de conciencia colectiva sobre la cultura que se quiere preservar y transmitir. No solo los educadores profesionales son responsables de tal tarea; lo son, a su vez, aquellos que pretenden convivir con unos ideales democráticos.

En segundo lugar los medios de comunicación serán un servicio a la ciudadanía si realmente consiguen interesarla y hacerla partícipe de aquello que debe importarle. El público no es tonto y aunque masivamente puede dar una determinada respuesta, luego niega el afecto y el reconocimiento a aquellos mismos que  antes aplaudió. A los medios de comunicación les ocurre lo mismo que le pasa a la política: el público aplaude los exabruptos para inmediatamente condenarlos. Una cosa es la diversión instantánea, otra la política de comunicación seria. El público distingue ambas cosas: de la separación cada vez más abismal entre políticos y ciudadanía no solo es culpable la clase política y la misma ciudadanía; los encargados de comunicar a unos con otros tienen también que analizar su parte de corresponsabilidad, aunque solo lo hagan por interés propio.

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