Consultorio Ético de la Fundación Gabo
3 de Octubre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Puede ser ético el amarillismo en informaciones y opiniones? Se llama amarillismo o sensacionalismo a una deformación periodística que consiste en la presentación parcial de las noticias, de modo que al perceptor solo se le deja conocer lo más sensacional y excitante de los hechos, con una finalidad comercial. Al lector, oyente o televidente se le niega la posibilidad de conocer la totalidad del hecho porque al periodista sólo le interesa lucrarse de su presentación.
Como se ve, es un ejercicio del periodismo que riñe con su compromiso con la verdad. Este exigente compromiso, que impone la investigación y la difusión eficaz de la totalidad de los hechos, no cuenta para el periodista de sensación, que subordina a sus intereses personales o empresariales, los del receptor de informaciones. Son los dos valores éticos que se echan de menos en las informaciones sensacionalistas, o amarillas: el compromiso con la verdad y la responsabilidad social. Por tanto, no puede haber ética en una práctica de esta naturaleza.

Documentación.

Ser sensacionalista como el no ser objetivo es algo de lo que usted irremediablemente será acusado. Lo que realmente quiere decir el lector es que, en su opinión, usted ha dado el más sórdido y desagradable aspecto del sujeto principal de su información. En algunos periódicos esta práctica es alentada. Pero en cualquier periódico que se respete es constantemente combatida. Si usted tiene una extraña fijación por los asesinatos, por las perversiones sexuales, los malos hábitos o los cataclismos cósmicos, mejor será que no vaya a tocar a las puertas de un periódico respetable.
Ciertamente, la vida puede ser espeluznante, pero muy pocos editores le permitirán que la describa con todo lujo de detalles. El argumento fundamental es que las madres, padres y niños no necesitan saber que a una joven mujer le sacaron el hígado con una navaja y le metieron un frasco de mayonesa, un hecho que realmente ocurrió y que se le evitó leer a los lectores de un periódico de Atlanta.
Los editores le harán saber rápidamente cuándo excede los límites del buen gusto y cuando comienza a acercarse al desagradable terreno del sensacionalismo. Pero usted o puede evitar esta llamada de atención por sí mismo con sólo no olvidar que algunos sucesos están llenos de detalles que será mejor mantener entre usted y la policía. Ron Taylor se convenció de esto hace algunos años cuando reportó a su editor que tenía en la mano una información sobre un hombre que había sido arrestado por bestialidad. El editor le dijo que los lectores no estarían interesados en saber sobre los sentimientos que este hombre tenía por su vaca.
Una prueba periodística sobre estos asuntos es la siguiente: ¿ofenderá esta noticia los sentimientos de su público? En otras palabras: ¿repugnará a una persona normal? Si es así, no la escriba.

Ray Teel y Taylor
En Sala de Redacción.Gernica, México. 1983.

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