Consultorio Ético de la Fundación Gabo
3 de Octubre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Hay quienes sostienen que la veracidad de las informaciones coarta la libertad de expresión que la información es simplemente eso: información y que para eso existe siempre la posibilidad de rectificarse. ¿Es ética esa postura? Será de ayuda considerar por separado los distintos elementos de la afirmación.

1.- Verdad de las informaciones. En el 71 por ciento de los códigos de ética periodística del mundo, examinados por Unesco, se encontró que el compromiso con la verdad es el primer valor ético del periodista. De los textos de los códigos se concluye que la verdad " es el primero y principal mandamiento," (Alemania Federal) es " la piedra fundamental" (Dakota) " es la base de la profesión" (Missouri) " es la primera y principal obligación del periodista" (España) " es el principio rector" (Associated Press) " es el primer requisito" (Formosa) " es el primer deber" (Guayana inglesa).

2.- La libertad de expresión. Tiene su razón de ser en el derecho de todo hombre a la búsqueda de la verdad por eso verdad y libertad están relacionados como polos de una causación mutua. Se necesita libertad para llegar a la verdad y cada verdad genera más libertad.

3.- La información. En su sentido más primitivo es " el acto de recopilar o proporcionar informes." Judicialmente se entiende informar como " el procedimiento de búsqueda y comprobación de informaciones." Hoy información designa las grandes técnicas de difusión y la libertad o las actividades sociales fundamentales cuyos instrumentos principales pueden ser esas técnicas.(Ferdinand Terrou: La Información. Oikos-Tau Ediciones. Barcelona. 1970).
Todas estas definiciones tienen un elemento común: la información es parte del proceso de búsqueda de la información.

4.- La Rectificación. Es un deber, al mismo tiempo que un reconocimiento, a.- De que la verdad es lo más importante. b.- De que las verdades del periodista no pretenden ser absolutas sino provisionales y expuestas a corrección, aclaración o rectificación.

Documentación.

El sentido más aceptado en los códigos de ética para la palabra " veracidad" es la fidelidad a los hechos. También se suele usar el sustantivo " exactitud." Según esto, la verdad del periodista es su fidelidad en la descripción de los hechos de que es testigo, o sobre los que ha reunido documentación.
El código de Unesco, redactado después del examen y comparación de 48 códigos, anota que el 71% de estos códigos destaca en primer lugar y como principio deontológico de la profesión, " la veracidad, objetividad y exactitud." Este concepto lo expresan en otras palabras los códigos que señalan al periodista que su tarea primordial es la información verídica por su adhesión a la realidad objetiva.
El código de los periodistas japoneses va más allá y exige esa misma adhesión a la realidad a los comentaristas editoriales y destaca que, aunque la interpretación de los hechos es subjetiva y susceptible de error, debe fundarse en un conocimiento y versión verdadera de los hechos.
Lejos de enredarse en complejas discusiones filosóficas sobre la naturaleza de la verdad, los autores de los códigos precisan la verdad a que se refieren: los hechos de cada día. Descartan, así como objetivo específico de la veracidad del periodista, las grandes y discutidas verdades abstractas sobre la justicia, la paz y la democracia, por ejemplo, y señalan las modestas y definitivas verdades de cada día, que son la materia prima del trabajo periodístico por eso son frecuentes en los códigos las expresiones relacionadas con la presentación de los hechos " sin falsedad ni tergiversaciones."

Herrán y Restrepo.
Etica para Periodistas. Edición Latinoamericana. Tercer Mundo. Bogotá 2000.

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