Consultorio Ético de la Fundación Gabo
2 de Octubre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

He visto que algunos colegas reciben regalos de las empresas, cuando asisten a cubrir sus notas. En algunos casos son productos que valen hasta 500 o mil pesos mexicanos. ¿Es lo mismo aceptar una pluma que un DVD o una Palm, por ejemplo? Para los periodistas del mundo que han redactado códigos de ética, la independencia profesional es valor e instrumento de trabajo de tal importancia, que no se puede poner en duda ni en peligro con la aceptación de obsequios. Las fuentes de dependencia más comúnmente reconocidas son las dádivas, ventajas, privilegios. Así lo expresan los códigos de ética de Bélgica, España, Francia, Grecia y las indicaciones de Associated Press para sus periodistas.
Cuando se analiza la degradación profesional, o la pérdida de credibilidad y de respetabilidad de los periodistas en cualquier parte del mundo, ese hecho aparece ligado a la ligereza con que el periodista acepta regalos o privilegios.
La otra situación también es cierta: cuando se investigan las razones de la respetabilidad y de la sólida credibilidad de algún periodista o medio de comunicación, es inevitable relacionarlas con su firme independencia en todos los órdenes, especialmente en lo que se refiere a favores o regalos.

Documentación.

El periodismo no da para enriquecerse. Periodista acaudalado casi siempre representará la posibilidad de un caso de enriquecimiento explicable sólo en función de ingresos turbios.
Manuel Buendía.

Un hombre que solo trata de especular con un periódico como se especula con vender paños o mantas, no puede tener principios firmes ni energía para sostener una opinión de valor para atacar ciertos abusos.
Francisco Zarco.

El verdadero riesgo de la prensa no está en el chayote (soborno) y la corrupción, sino en las dificultades para que el periodista esté a la altura de sus responsabilidades.
Jorge Zepeda Patterson

El problema de la libertad de prensa en México es problema del periodista. Los periodistas limitan su libertad porque la venden. Para que un periodista tenga libertad es necesario que quiera tenerla.
Francisco Martínez de la Vega.

Peor que la censura es la autocensura, que es la máscara innoble de una prensa que se proclama libre, independiente, democrática y honesta y no actúa en la práctica sino como una prostituta respetuosa del sistema que la amamanta, la financia y la reduce al miserable papel que ella acepta cumplir sumisamente.
Gregorio Selser. En Esencia del Periodismo.

Recopilación de Omar Raúl Martínez. Fundación Manuel Buendía. Distrito Federal, 1999.

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