Consultorio Ético de la Fundación Gabo
2 de Octubre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En marzo de 2000 se dio la noticia de que el poeta argentino Juan Gelman había localizado a su nieta desaparecida hace 23 años. Los medios que cubrieron la noticia coincidieron en callar los detalles que pudieran identificarla y localizarla. También omitieron el nombre de la joven. La mayoría dijo poseer esa información pero que no la divulgaría para evitarle daños a la muchacha. El abogado de Gelman, por su parte, llamó a algunos medios para pedir que no se divulgaran detalles. ¿Fue válido no publicarlos? ¿Hasta dónde está permitida la compasión en el periodismo? ¿Es válido privilegiar los sentimientos de la muchacha y colocarlos por encima del interés colectivo? La pregunta pertinente es qué tanta utilidad pública tiene la divulgación del nombre y la dirección de la muchacha. ¿Se sigue un bien cierto para la sociedad si se divulgan esos datos? O mirado desde otra perspectiva: ¿el silencio observado por la prensa le genera algún mal a la sociedad?
Son preguntas que buscan poner en evidencia la importancia o irrelevancia de la publicación de un dato, como primer paso para concluir: si el interés privado ( el de la joven) debe ceder o prevalecer ante el interés público.
También debe quedar claro si es el medio, o el periodista quien impone su interés sobre el de la sociedad y el de la joven protagonista de la noticia.
Es evidente que saber o no saber ese nombre es asunto sin importancia cuando de lo que se trata es de dar a conocer y buscarle solución al problema de esos desaparecidos. No se trata de satisfacer la curiosidad de los lectores sino de responder a sus intereses.
En cuanto a la compasión en periodismo, debo reiterar una cita ya publicada en este consultorio: " tal vez es hora de que el trabajo de noticias comience a hacerle honor a la compasión y de dejar de rendirle pleitesía al cinismo." (Eugene Goodwin: Por un periodismo independiente.)

Documentación.

En lo humanitario hay razones para querer mantener a distancia la más extrema manifestación del periodismo emotivo. La cobertura llena de emotividad puede incluso dar a lugar a soluciones falsas en el ámbito humanitario. El ejemplo arquetípico es la avalancha de eventuales padres adoptivos en occidente, tras los dramáticos mensajes televisivos de huérfanos o de niños presentados como tales. Esas imágenes causan no sólo la separación de familias, sino también un efecto humanitario perverso: los medios a veces se movilizan para que el niño " adoptado" permanezca con sus padres adoptivos y lejos de sus padres biológicos porque estos probablemente no pueden mantener al niño como es debido. En este caso la prensa difama a los padres naturales por los motivos más humanos: dar al niño la posibilidad de vivir decentemente. No se puede propiciar ni en el plano humanitario, ni en el plano ético esta tendencia de la información humanitaria.

Marcello Scarone.
En Los Medios Informativos y las cuestiones humanitarias. (Eloísa Nos Aldás, editora)Icaria. Castellón, España. 1999.

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